Cuando el dvd de Akira llegó al final, Fran le dijo a Juan:
-Es increíble. Esta historia parecería de ahora mismito si no supiésemos que fuie hecha al principio de los 80.
-Es la peli que puso de moda el manga. Por algo será.
Y es que los diseños futuristas, el mundo postnuclear que aparece, y la ciencia ficción más elaborada que se daban cita en Akira seguían plenamente vigentes. Supongo que a estas alturas ya todos conocerán la historia: unos delincuentes juveniles de un centro de menores sufren un accidente en la carretera. Uno de ellos, Tetsuo, empieza a ser víctima de fenómenos extraños, que al final tendrán que ver con unos experimentos militares sobre niños con un poder mental inimaginable. Por el camino hay una de las aventuras de acción más trepidantes que nunca se hayan visto.
-Lo curioso, es que después de leerme los mangas originales, han conseguido meter casi todo lo importante. Está muy bien hecha.
-Y que tomas cariño a los personajes, a pesar de que todos tiran más bien a oscuros.
-Pero ni comparación con los militares que supuestamente mantienen el orden.
-Y todo el rato viendo laboratorios, ciudades futuristas... La moto roja ha quedado para el recuerdo.
-Mal rollito, pero que te mola. Ahora, el final, no sé si me convence.
- Esa explosión es mítica. No sé por que no te gusta.
-No sé, esperaba algo más. Pero es una peli y unos mangas para ver y disfrutar.
Fran acababa de ver el episodio de El Último Superviviente de Siberia. Fran sabía de sobra cómo era el clima allí. Pero le parecía que Bear Grylls exageraba al hablar de cómo era caer en un lago helado, al que por otro lado se había tirado por voluntad propia.
-Dice el tío que instantáneamente te puede dar un ataque al corazón. Ya le vale.
-¿Quieres firmar en apoyo al Sahara? -dijo a Fran aquella chica.
-¿Del Sahara o de Haidar?
-¡Es lo mismo!
Fran se enfrentaba de nuevo a aquella impresión. La gente ligaba ambas cosas. Pero nuestro héroe tenía otra visión. Su país había tenido antaño una colonia al sur de Marruecos, y en 1975, un movimiento del Rey Hassan II (hay que reconocer que muy inteligente desde el punto de vista estratégico de su país, pues aprovechó un momento de suma incertidumbre en el país de Fran) había hecho perder el dominio español de este territorio. Pero los habitantes de la colonia no deseaban integrarse en Marruecos, y llevaban décadas de lucha pacífica reivindicando sus derechos. El país de Fran siempre les había apoyado. Y en este contexto, una activista saharaui, Aminatu Haidar, había acabado en el país de nuestro héroe sin poder regresar a la excolonia, y las autoridades marroquíes no le permitían volver, acusándola de desórdenes e injurias a su Rey. Ella se puso en huelga de hambre exigiendo su derecho a volver. Esta mujer, hasta este momento hubiese merecido todo el apoyo de Fran. ¿Qué le había hecho cambiar? Pues el hecho de que su país la había acogido, estaba intentando hacer gestiones para que volviese, e incluso le había ofrecido la nacionalidad española. Era, por otro lado el único país que había movido un dedo por ella. El resto del mundo, mucha palabrería, pero pasaban del tema y de presionar a favor de Haidar como de comer mierda. Y la muy zorra, en sus reivindicaciones culpaba al único gobierno que la había ayudado de su situación. Ponía al gobierno que, acertadamente o no había intentado a ayudarla, al mismo nivel que el gobierno que maltrataba a su gente. Y sorprendentemente, mucha gente en el país la apoyaba y se lo permitía. No vamos a negar que el gobierno del país de Fran quizá había mostrado incompetencia diplomática, pero le había ofrecido la nacionalidad, repetimos y era el único que había hecho algo por apoyarla. Y esta hija de perra respondía chantajeando en lugar de estar profundamente agradecida. Pero esta opinión no era politicamente correcta. Sólo cabía el apoyo incondicional a Haidar y el insulto gratuito al gobierno del país. Pero Fran debía responder. Pensó en los niños saharahuis que vivían acampados entiendas y estudiando segúan muchos observadores de modo ejemplar.
-¡Menuda cola hay! -dijo Juan a la entrada del salón del cómic de Madrid.
-Suele ocurrir. Pero estoy decidido a verlo. Nunca he estado en uno de estos saraos.
Fran estaba ilusionado entrando en el evento. Juan se lo había propuesto, y él, que siempre quería probar cosas nuevas, se apuntó. Además. Habiendo tebeos de por medio, seguro que sería agradable.
-Tampoco será nada del otro mundo. Verás muchos puestos de cómics, con frikis disfrazados y si tienes mucha suerte, algún autor español firmando.
-Eso lo juzgaré a la salida.
Había una taquillera a la entrada que les cobró 5€.
-¡Menuda capullada! -dijo Fran-. Cobrar aquí es lo puto peor.
-Bueno, mira.
-Algo hay que agradecer, y es ver muchas niñas monas disfrazadas y sonriendo.
-¡Son muy jóvenes para ti, pederasta!
Pero lo cierto es que lo que había dentro no difería mucho de la calle Luna. Y el mundo del manga copaba todo. Hasta el punto de que había un puesto de fideos instantáneos como los de los personajes de los tebeos japoneses. Lógico viendo que casi todo eran frikis disfrazados de manga. Pero había pocas cosas del interés de Fran. Juan, por el contrario, encontró Billy Avellanas, y El Viajero de Gris, dos cómics que había buscado mucho. Un grupo de las mencionadas quinceañeras le dio a Fran idea para una broma brusca, pero dado el carácter de Juan creó mejor no hacerla. A la salida, Juan estaba preocupado por su hermano.
-Joderr no has pillado nada. Y había cosas.
-Pero no de mi gusto.
-Para ti ha sido un día muy del montón.
-¿Cómo? ¿Y todo el ambientillo? ¿Y las lolitas? ¿Y...? ¡Mira, ahí está Daniel Torres!
-Bueno, aquí os dejo las ratillas -dijo Carolina el día en que se fue de viaje a Madeira.
-Son casi tan grandes como Diez -dijo Fran-. Las cuidaremos.
Aquellas dos hembras de gerbo las había comprado Carolina hacía poco. Estaba orgullosísima de ellas. Desde que se había ido con Alvarito echaba de menos a Diez, y finalmente se había decidido a llevarse allí una mascota. Ahora Fran debía cuidarlas, pero en realidad quien más celo ponía en ello era Doña Marta Palacios.
-Voy a cambiarles la jaula. Cuídalas y no las sueltes que corren mucho -le dijo a Fran.
-Déjame verlas -dijo Juan.
Una descoordinación de los dos hermanos permitió que se soltaran, y una de ellas echó a correr. Tras un cuarto de hora de remover toda la casa, la encontraron debajo de un sillón.
-No están a gusto en la jaula -dijo Juan-. Ya ves que están hechas para correr.
-Les compraré una más grande -respondió Doña Marta-.
-Tampoco allí estarán bien -dijo Juan.
No obstante, Doña marta lo hizo, y vino con una jaula enorme con un accesorio que llamó la atención de ambos hermanos: un tubo que salía de la jaula por un agujero, la rodeaba y volvía a entrar por otro agujero en el otro lado.
-Y parece que les gusta dijo Doña Marta. Han entrado en él en seguida.
Más de 45 minutos después Fran volvió a pasar y seguían correteando dentro del tubo.
-Debe recordarles a su madriguera -dijo Fran.
-Es sorprendente -dijo Juan-. No querían más espacio sino un sitio más estrecho.
-¿Te encuentras mal, hijo? -preguntó Doña Marta Palacios.
-No, mamá. Juan, mira cómo se ríe el cabrón, sabe lo que me ocurre.
Y era todo producto de un video muy repugnante, del que no daremos nombre ni descripción por no hacerle propaganda, que Juan, medio en broma medio en serio, había mostrado por la mañana a su hermano.
-No te has estremecido tanto cuando te lo mostraba -dijo Juan.
-Ya, eso es lo peor. En el momento casi ni lo asimilaba. Cuando ahora me viene el recuerdo es mucho peor. Cuando como a ráfagas me surge el recuerdo.
- Te había advertido que no lo vieses.
-Pero cabrón, si no has dejado de decirme sus "virtudes": video más visto de internet, gran pelotazo mundial... No has dicho que lo viese pero has hecho todo lo posible por despertarme curiosidad.
-Es que millones de personas en todo el mundo, ríos de tinta vertidos...
-Mira, yo no soy un quejica ni un mojigato, pero si eso se ha visto, algo va mal en el mundo. Sin más ni menos.
-Pero tú has sido parte del fenómeno.
-Ya, y no podido probar bocado en todo el día por tener el estómago revuelto.
-Pero se ha hecho para ser visto, y ha funcionado cojonudamente.
-Pues enhorabuena por el logro de joder el estómago a millones de personas en todo el mundo. Pero no pienso volver a picar. Si un vídeo se hace famoso así, que no cuenten conmigo para verlo.¡Y hay quien se queja del cine gore!
Doña Marta Palacios cogió aquella llamada. Por lo que decía, Fran, allí presente, dedujo que era alguna llamada de promociones o ventas. Pero una de las reacciones de Doña Marta le llamó mucho la atención. Casi con furia dijo:
-Mira, yo no tengo pareja. Tuve un marido que ya no está.
La teleoperadora debía estarse disculpando. Y Doña marta replicó:
-Las parejas, en el zoo.
-Hombre, mamá. Estaba trabajando y lo dijo sin ánimo de ofender.
-Ya, se ha disculpado diciendo que hay gente que se molesta si habla de marido o mujer.¡ Pues mira tú por donde, a mí me molesta la palabra pareja!
-Lo comprendo, es cursi a matar, pero esta chica, dadas sus circunstancias, tenía una disculpa.
-Como traguemos con gilipolleces de esas, acabarán siendo normales.
-No, hombre si yo estoy de acuerdo. Además, hay otras palabras para ese concepto. Como novio.
-Mira, lo aceptaría mejor, pero papá era mi marido, no mi novio. ¡Y desde luego, no somos gorilas para hablar de pareja!
-En todo caso hay una conclusión que sacar: la corrección política es una gilipollez. Se usa una palabra apara no ofender, y resulta qu la coge una persona a la que le molesta más esa que la otra.
Éstas son las aventuras de un chico cualquiera de Madrid, que sigue fascinado por ciertas cosas hasta extremos casi enfermizos. Creo que mucha gente habrá vivido situaciones similares a las que afronta nuestro protagonista, un chico soñador de grandes mujeres
Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime Y del oeste americano Y basaba su vida en tres preceptos
Esperando contenido...
piltrafillas te han conocido, Fran, desde el 7 de julio de 2007, día 0 del contador.