Categoría: Gordal y la comida
21 Mayo 2012
Fran se encaminó al congelador a por hielos. Cuando lo abrió encontró algo que le llamó mucho la atención. ¿Qué haría allí aquel brazo de gitano? Todavía no se había congelado, pero el bollo estaba claramente fuera de sitio. Lo sacó y lo dejó abajo en la nevera. Creyó haberlo arreglado, pero al día siguiente repitió la operación de los hielos, y allí estaba de nuevo el bollo, que esta vez ya había empezado a congelarse. Aún lo salvaré, pensó, y lo bajó. Entonces unos instantes después Doña Marta Palacios sacó unos filetes para freir de la nevera, y gritó:
-¿Para qué sacáis este helado de su sitio?
Fran supuso a qué se refería pero quiso verlo. En efecto, Doña Marta sostenía el brazo en sus manos.
-¿Eso un helado? Mamá, es un brazo de gitano.
-¡Pues no señor! En el supermercado lo tenían en frío.
-Puede que en nevera, pero no con los congelados.
-Déjalo donde debe estar y no vuelvas a tocarlo.
Doña Marta fue tan expresiva y severa que Fran no tuvo otra que obedecer. Posteriormente, Doña Marta probó el bollo. La conversación en la mesa puso a Fran ante lo mala que es la obcecación:
-¡Qué malo está esto!
-Claro, porque no es un helado, es un bollo congelado.
-Desde luego no volveré a traerlo.
-No mamá, lo que no debes hacer es congelarlo.
-¡Fran, no seas cabezón!
-No si cabezónes están siendo otros.
-

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9 Mayo 2012
Aquel día al despertarse nuestro héroe notó algo raro en el ambiente, pero recién levantado no sabía qué era. Hizo su cama, fue al baño, y al echarse agua en la cara, el despertar le hizo darse cuenta: lo que había era un nauseabundo olor a quemado. Además, al volver a pasar por la cocina, vio el humo. Rápidamente organizó la huida, despertó a juan se calzó... Y cayó en la cuenta de que lo mejor era comprobar primero qué ardía. En efecto, no había sino una olla de judías verdes que alguien, presumiblemente Doña marta Palacios, había dejado en el fuego, y que facilmnte llevaría dos horas abandonada. Apagó el fuego, remojó la olla, y el humo cesó, pero ya para entonces estaba despierto Juan, que exclamó:
-¡Todo este jaleo por una vulgar olla de judías!
-Bueno -dijo Fran-, ya está apagada
-Pero este olor es repugnante, y yo creo que hasta jode los pulmones
-Siempre será mejor que un incendio -dijo Fran.
-Pues no sé que decirte. Seguro que por la tarde esto sigue oliendo así.
Llegado el medio día, Fran intentó preparar otrar comida, y la cocina seguía oliendo a verdura carbonizada. No era capaz de estar allí más de diez minutos.
-¡Joder! ¿Qué hay que hacer para que se pase esto?
-No que mar la comida -respondió Juan

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18 Abril 2012
-Hombre, otra vez paella. Hacía meses -dijo Fran viendo aquel día la comida.
-Claro -respondió Doña Marta Palacios-, lo siento, dijiste que no te gustaba y por eso...
-¿Cómo que dije que no me gustaba? ¿Aquién no le gusta la paella?
-Me dijiste que no querías volver a verla
-Nó, mamá, lo que te dije es que la ponías muy a menudo, como dos veces por semana.
No era la primera vez que ocurría eso. Doña Marta solía caer muy a menudo en ese mismo error. Así que Fran recordase, el salmón, el codillo, el pollo al ajillo... Todos ellos platos muy buenos que a fuerza de repetirse habían hartado a Fran. Además, luego era muy difícil hacerle comprender a Doña marta que no era que estuviesen malos, sino que saturaban. Pero esta vez, parecía que Doña Marta lo había comprendido:
-¿Entonces ya se puede volver a traer?
-Sí, mamá, nunca ha estado prohibida
Así, que la familia consumió el arroz gustosamente, y Fran se fue tranquilo aquel día pero dos más tarde, al abrir la olla vio algo que le horrorizó:
-¡Otra vez paella!¡¿Qué tendré que hacer para que lo pille?!

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4 Abril 2012
-Buenohijosmevoyalaprocesió
nqueeslomejorquehayymeemociono
muchoygrito..-dijo Doña Marta Palacios.
-Vale, vete y que lo disfrutes, que si sigues con esa berborrea te vas a asfixiar -respondió nuestro hombre.
-Esunacosagrandiosaha
yqueestarallíparavivirloporque
nosepuedeexplicarloquesesie
ntedeverdadquee
sincreíblequedaunaemociónlapasióndenuestroSeñor...
-Mamá, con todos los respetos a los creyentes, meda muy mal rollo celebrar que cucifiquen a nadie, y esos cucuruchos del Ku klux Clan. La Semana santa no me gusta demasiado.
-PuesentonceshijonoosesacercartealastorrijasquehehechoquesonparacelebrarlaSemanaSanta...
-¿Torrijas? Eso está bien. Algo bueno tienela época
-PeronoteolvideasdedejarleaCarolinaquevendrámañanaysiempresequejadequenolequedanadayoselohehecho
concariñoy...
-Sí, Mamá, le guardaré. Venga, a la procesión, que te pone falta el cura.

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15 Febrero 2012
Bueno, pensó para sí Fran, a ver si lo he hecho bien. Y metió aquel pollo en el horno, despues de sazonarlo con avecrem, tomillo, aceite y limón. No era, pues una receta muy complicada, todo estaba en manos del horno.Pesó que hasta un niño de ocho años podía hacerlo. Al sacarlo y comprobar que estaba en su punto lo sirvió a la mesa normalmente, y comprobó por medio de su familia la certeza de tal pensamiento.. Carolina, que aquel día comía en casa fue la primera en hincarle el diente.
-¡Qué bueno está! ¿Qué has hecho?
-Sazonar y meter en el horno, nada más.
Posteriormente, Doña Marta Palacios lo probó y se adhirió a la opinión de su hija:
-¡Que listo es mi niño! ¿Cómo preparaste este pollo?
-Mamá, normalmente.
-Voy a darte un aplauso.
-Mamá, ya soy mayorcito.
Pero Juan Gordal faltaba por probar el plato.
-Fran este pollo está cojonudo. ¿Qué has hecho?
-¡Todo lo ha hecho el horno. Además,¿no eres tú el que suele echarlo todo por tierra en cuestiones de comida?
-Dadle un aplauso.
-Eso -dijo Fran-, y un bocata de Nocilla para la merienda, como cuando de crío me ataba los zapatos bien
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11 Enero 2012
-Bueno, ya se han pasado las fiestas -dijo Fran-. Ahora otra vez a comer ligerito y reponerse.
-Bueno -añadió Doña marta Palacios-, nos queda una langosta congelada y vamos a comérnosla hoy.
Junto con ella, claro, hubo que gastar un botecito de mayonesa y salsa rosa de las navidades A la noche será distinto, pensó Fran.
-¿Queréis un poco de morteruelo? Lo trajo alvarito y se va a estropear -dijo Doña Marta.
Al día siguiente , Doña Marta salió a hacer la compra, con la idea de traer verdura y algo ligero, pero en la pollería la dependienta le dio una caja de dulces navideños de su pueblo.
-Habrá que consumirla
Por la noche, Doña Marta recibió un regalo de la Tía Maria cristina, embutidos de la mancha de marido.
-Está visto que vamos a tener más comilonas en tiempo normal que en fiestas -sentenció Fran viendo como su plan de adelgazamiento se iba por el retrete.

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28 Septiembre 2011
-Joder, no ha estado mal la tarde -dijo Fran cuando volvía con Juan Gordal por la Calle Atocha tras una noche de cervezas.
-Pero a mí me gustaría cenar algo, un kebab, un menú del chino, una hamburguesa...
-Pues en la esquina de Kapital hay un Mc Donalds.
-Sí, es verdad, pero...
En este punto algo llamó la atención del mayor de los hermanos. En la misma acera que el Mc Donalds, una especie de hamburguesería, pero más casera, anunciaba comida rápida a muy buen precio. En concreto llamó la atención de Juan una oferta de hamburguesa, mas patatas y caña a tres euros con veinte.
-Joder, vamos a conocerla -dijo.
-Sí, a ver si la hamburguesa es buena. Desde luego para ahora, cuando volvemos y queremos tomar algo, situación muy habitual ya salimos del paso.
Pero es que no era sólo salir del paso. Aquella hamburguesa se notaba mucho menos industrial que cualquiera del Mc Donalds, y era jugosa y buena.
-Oye -dijo Juan al camarero-, nos ha encantado, vamos a recomendar el sitio a todo el mundo.
-Pues nuestra pizza también es buena -dijo éste.
-Volveremos otro día a probarla -sentenció Fran-, pero como ha dicho mi hermano diremos a todo el mundo que en Atocha, un poco más arriba del Mc Donalds, y al lado de un Kebab, existe esta maravilla.

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21 Septiembre 2011
-¡Qué ganas tengo de tomar un buen asado ahora que tenemos horno! -exclamó Fran cuando acabaron de arreglar la cocina de los Gordal Palacios.
-Eso fuera -replicó Juan Gordal-. Hacer cosas de horno en casa es una gilipollez. No quedan bien. Mejor tomarse un asado fuera.
-Juan, eres la única persona que conozco que piensa eso Lo que suele decirse es que el horno es como otro cocinero, mira a Arguiñano.
-Fran, el horno se ensucia, la comida no queda bien, y no son asados como los hechos a fuego de leña.
-Juan, digas tú lo que digas, no me voy a ir a Segovia cada vez que quiera un cochinillo. Aparet también se pueden asar verduras, hacer lasagnas...
-Nada, es una gilipollez, ni se te ocurra planteártelo.
Este curioso debate enfrentaba en los últimos tiempos a los dos hermanos, ya que Juan tenía esa curiosa manía que nadie, dentro ni fuera de la familia compartía. En aquel momento llegó Doña marta Palacios y añadió sin saberlo leña al fuego.
-He estado en la pescadería, y había un besugo buenísimo. He estado apunto de trarerlo y hacerlo al horno, ahora que lo tnemos.
-¡Será Posible! -exclamó Juan-. ¿Ya te ha comido el niño el coco con la gilipollez?
-Juan -dijo Fran-, que he cumplido 30 años.
-¡Pues no vayas pidiéndole caprichitos a tu mooooooooooooomá!
-Juan, no me lo ha pedido él, se me ha ocurrido a mí -dijo Doña Marta, y no lo he hecho, porque las instrucciones de este horno dicen que hay que precalentarlo y limpiarlo antes de usarlo por primera vez
-¿Veis? ¿Veis como es una mierrrrrrrrrrrrrrrrrrrrda ese aparato? -respondió Juan.
-Juan, hay que limpiar todas las hollas y sartenes, y en todo caso no es para ponerse así.
-¡Que no? -dijo Juan-. ¡Lo que voy a hacer es cargármelo porque no entendéis otra cosa!
-¡Ni se te ocurra, que ha costado 200 euros! -dijo Doña Marta.
-Cuidado -sentenció Fran-, que creo que no llega a tanto, pero con esta locaza nunca se sabe.

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