-¡Gol de Forlán! –gritó Fran lleno de alegría
-¡Por fin en Champions League! –le remachó Juan.
-Lo que es de ley vuelve.
Y es que es preciso echar la vista doce años atrás para entender la importancia de ese tanto de Forlán. El Atleti, en 1997, cayó eliminado de la competición por el Ajax de Ámsterdam. Aunque todavía fue tres años más a Europa, a la copa de la U.E.F.A., nadie podía imaginar lo que estaba por venir: el formato de la Champions había cambiado, dejando entrar en esta competición a los cuatro primeros. Fran, como casi todo el mundo, suponía que dado que el Atleti solía hasta aquel momento quedar en aquellos puestos la disputaría asiduamente. Sin embargo, vino la época más negra del club, una época en la que se habían soportado humillaciones sin fin. Aunque el equipo iba mejorando, no podía considerarse superado tan mal trago hasta que volviese a su lugar natural. Pero ya saben que lo que no acabe con algo, lo hace más fuerte y ni el Atleti ni el amor que le tenía Fran habían sucumbido, así que...
-¡Ahora sí que han quedado atrás aquellos cerdos de Rubí Blanc, Sacchi, Ranieri, Venturín, Pilipauskas...!
-A ver cuanto duráis en Europa –dijo Juan siempre dispuesto a amargar la fiesta.
-No lo sé, pero este era nuestro lugar natural y lo que es de ley vuelve. A partir de ahora espero volver a oír en el campo del Atleti esa especie de ópera. Eso es el peligro: espero que entiendan en el club que no es un logro, es su deber Jugar la Champions al menos tres de cada cinco años, como jugaban la U.E.F.A. con el formato antiguo.
Teóricamente era su día pero nuestro hombre seguía estremecido por la edad que ya le caía. Se levantó con poco ánimo. Joder, ya más cerca de los 30 que de los 20, pensaba. Don Luis Gordal lo felicitó:
-Felicidades, hijo.
-Muchas gracias, papá –dijo Fran con el tono de voz apagado.
Don Luis no lo entendía. Aún recordaba que hasta seis años antes Fran aguardaba con ilusión sus cumpleaños.Ahora, en cambio, cada año se sentía más viejo que el maestro Yoda y la vieja Morla juntos.
Juan, sin embargo sí lo vio:
-No me jodas, que entonces Carol y yo vamos ya para el asilo.
-No me jodas tú, ya llevo tiempo con esta sensación.
-Vamos a ayudarte. Cuenta las veces que la has sentido.
-Pues la primera, que hoy me parece ridícula, pero entonces me sobrecogió, fue al cumplir los 10. Ya tenía edad de dos cifras.
-Sí, cuando por obra y gracia de Bola de Dragón y Ranma ½ descubriste el manga.
-Es cierto –dijo Fran sonriendo- Bueno, luego fue con los 14, porque ya no era un crío sino un adolescente.
-¿No fue ese el año que el Atleti hizo doblete? –habló Doña marta.
-Sí, la final de Zaragoza. Aquella cabalgada de Geli y Pantic rematando de cabeza el centro –decía Fran con el rostro iluminado-. Y luego aquellos dos goles de Simeone y Kiko en la última jornada de liga.
Puede que hasta ahora no hayan sido años malos. Pero cuando me convertí en quinceañero y sobre todo a los 16 cuando superé esa edad...
-Pues hoy he hablado en la radio sobre Star Wars y ese fue el año de su vuelta –dijo Carol.
-¡Hostias, es verdad!¡Que año! Pero cuando cumplí los 18 y me hice mayor de edad...
-Entonces conociste a tus amigos y dejaste de ser el recibecollejas oficial de clase.
-¡Lo mejor hasta ahora! Los amigos son muy importantes. Pero solo dos años después llegaron los 20, no hice la carrera que quería...
-Encontraste tu camino –dijo Don Luis.
Bien mirado quizá la familia tuviese razón, cada vez que había tenido sensación de vejez había ocurrido algo. Y entonces vio la luz
-¿Por qué no ver en este año el triunfo de Atrox Galaxy?
Mao tenía mi edad cuando hizo la revolución china y Schulz creó a Charlie Brown.
-Eso es, hombre –dijo Doña Marta-. Ya verás que comida tienes hoy
La comida era una de las pasiones de Fran y en tiempos de dieta, aquel pulpo a feira y aquel solomillo se agradecían, y cuando partía su tarta creía que era imposible mejorar su felicidad.
Entonces el Grelos llamó a su móvil:
-Felicidades, cabrón. Ven que te hemos hecho una fiesta.
Y gordal salió feliz de casa a reunirse con su gente, con la cual veintiséis años parecían muy cortos.
NOTA DEL AUTOR: Consideraré que el juez me hace un regalo con el inmenso placer que siento uniéndome la protesta bloggera y publicando la portada prohibida:
y la rectificación oficial:
Chúpese esa, señor Juez. Más valdría que persiguiese los delitos de verdad.¿O esque hoy hay menos libertad que en la época de Gustavo Adolfo Bécquer y su hermano pintor? Míre, mire a la tatarabuelita del Principito, Isabel II, comiendo el rabo a Cánovas y follando con un asno, por obra y gracia del Pibe Bécquer, como dice Hector Del Mar.
Fran despertó angustiado. Había tenido una pesadilla horrible. Había soñado que el Atleti dejaba de ir a Europa en la última jornada. Pero lo más grave era que en su sueño el vecino, ese equipo lleno de chulos de putas, que parecía desaparecido, había ganado finalmente la liga a pesar de no haberlo merecido ninguna jornada. Ese equipo tan estúpido y prepotente que decía en su himno que Juega en verso (este narrador reta a quien sea a buscar frase más absurda y cursi en un canción), ese equipo del que nadie desea que pierda, sino que se disuelva, devuelva todos los títulos que ha robado y pida perdón por el daño que ha hecho al futbol, ese equipo asqueroso, cuyo nombre es indigno de figurar en este blog, había celebrado una semana antes la liga sin haberla ganado.
Había que soportar el comportamiento señorial de su afición, (consistente en apuñalar a sus rivales, despreciarlos y romper los monumentos de la capital) una vez más. Al despertar, por fin dejó de ver a esta afición noble, cuyo mayor logro fue atacar a la policía aprovechando que la ETA puso una bomba,
poniéndose chula y prepotente vomitando por las esquinas, cuando ni ellos mismos entendían por acción de que duende verde habían podido ganar esa liga. Esa afición de caballeros, mas pulcra y educada que ninguna. ¡Coño, el sueño era tan real, que le había parecido oír toda la noche las bocinas de los mongolos! Ahora estaba aliviado una vez que pudo despertar. Incluso había soñado ver de nuevo al Gran Mongolo,ese que a base de pura suerte con los rebotes dentro del área había personificado la flor en el culo de este equipo repugnante para cualquier observador objetivo, eseque escupió en la cara a una reportera y dijo que quería estar muy metido en el partido,ese que dedicaba gestos continuos de desprecio a las gradas rivales,
ese que había aportado hitos a la selección como el fallo del penalti que nos dejó fuera de la Eurocopa,
ese que se puso prepotente con la policía en La Cibeles exigiendo la presencia del Alcalde, ese, de nuevo daba señales de vida, las que no había dado en toda la competición.
Ese Gran Mongolo que antaño justificaba algún capullo diciendo que metía muchos goles, y que marcó el último en diciembre. Todo esto mientras nuestro prota intentaba en balde refugiarse en sus libros y dvds para no verlo, pero los cerdos no dejaban de gruñir por las esquinas.Y monopolizaban la tele, estaban en todas las cadenas. No había forma humana de huír de ellos. Nuestro héroe pensó en hacer como hizo el gobierno chino en el Tiananmen pero en la Cibeles. Lo único que le movía a no hacerlo era pensar en los amigos madridistas, que aunque parezca mentira, también tenía. No, esa tampoco era la solución.
.
Pero al despertar todo había terminado.Sin embargo, cuando encendió la tele... ¡Todo era real! ¿Quién podía suponer tal giro? Nuestro héroe sabía que no debía importarle, pero le importaba. Sería estupidez o inconsciencia, pero no podía soportar ver al atleti fuera de Europa y a la escoria vikinga de fiesta. Entonces se preguntó: ¿por qué soy del Atleti? En aquel momento no lo veía, pero en este video está la respuesta.
"La historia del cine es como la del Oeste: Un mundo lleno de promesas que John Ford Hizo realidad".
(Merian C. Cooper, productor de Centauros del desierto)
"¿La mejor película americana? Centauros del desierto, de John Ford".
(Steven Spielberg y Martin Scorsese)
"Mi personaje favorito de cine es Ethan Edwards".
(Francis Ford Coppola)
-¿Qué estás viendo? –preguntó Carolina.
-Centauros del desierto –respondió nuestro hombre.
-¿Ya sé que te gusta John Ford, pero no estás harto de esa pèli? ¡La debes haber visto 50 veces!
-¡Y lasque me quedan! Y John ford, no es que me guste, es que es dogma de fe de mi Santísima Trinidad.
-Ya no se hacen esas películas que a ti te molaban. El oeste está acabado.
-Lo resucitaré cuando Atrox Galaxy triunfe y tenga productora, pero tú está claro que no has visto Centauros.
-No, no la he visto. Pero oí decir que era racista.
-¡Eso son soplapolleces de los políticamente correctos!
-Bueno, pues dame una razón para verla.
-¡¿Una?! ¡Podría empezar y no acabar! En primer lugar, el personaje de Ethan Edwards es uno de los más logrados de todos los tiempos.
-¿Ethan Edwards es John Whayne?
-¿Quien iba a ser pues? Un antiguo soldado confederado curtido en mil batallas y que va descubriendo su parte más humana según avanza la peli.
-¿Ahora te van las películas de introspección?
-Pues sí, si como en el caso que nos ocupa están rodeadas de aventuras increíbles y del paisaje del oeste. Porque esa es otra, el paisaje de esta película, Monument Valley, Arizona, fue escogido por John Ford tan bien, que hoy no se imagina el Far West en otro sitio.
-¿Y de historia?
-Pues Ethan y un chico joven que va con él, Martín Pauley buscan a la sobrina del primero y hermana adoptiva del segundo raptada por los comanches. ¡Tienes que ver cuando Ethan dice: “El comanche, tanto cuando ataca como cuando huye, es incostante. No comprende que se pueda perseguir algo sin descanso. Y nosotros no descansaremos. De modo que a lfinal daremos con ella ¡Tan cierto como que la Tierra da vueltas!
-Esa frase es muy racista –dijo Carolina.
-Mira, Carol. Es una frase épica de un personaje y contexto específicos. El mongolo de lo políticamente correcto debería saber que esos indios eran una tribu amiga de John Ford en la vida real y que el director dijo una vez: “Los indios tienen un visión del hombre blanco mucho más abierta y civilizada de la que tuvimosnosotros de ellos. Siento lástima al verlos en sus reservas” .¡Esa película es maravillosa!
-Bueno déjamela.
Al día siguiente Carolina dijo:
-¡Es preciosa, Fran! ¡Es poesía!
-¿Poesía? ¡No la insultes!
Nota del Autor: Se me olvidaba: ¡Cómo Te queremos, John Ford!
Azofaifa les ofrecía su té. Fran lo probó y se sorprendió de lo bueno que estaba y lo bien que sentaba bajo el sol de 50º del Sahara.
-¿Al final dejarás la cerveza y te pasarás al té?
-Carol, la cerveza es irrenunciable para mí.
Aquel viaje estaba resultando sumamente agradable. Desde que se planteó, nuestros protagonistas no habían dejado de disfrutar y sorprenderse. Túnez capital no era una ciudad especialmente bonita, pero con todo, en un país árabe cabía siempre el exotismo y la sorpresa para un occidental. Los zocos ofrecían productos para todos los gustos ylos pastelitos de los árabes para el ramadán eran todo un manjar. Posteriormente habían visto ciudades y restos romanos muy bien conservados. Fran disfrutó mucho con dos curiosos monumentos romanos: un indicador del camino a la casa de putas dela época que era una piedra con una polla y dos tetas y una estatua del gobernador sin cabeza para ir poniendo testas de quita y pon con cada nuevo gobernador.
El mercado del Djem de especias fue otro lugar maravilloso donde Fran había comprado té con hierbabuena y el moro le había regalado un trozo de ginseng, que según él convertiría a nuestro protagonista en guapo, atractivo y una fiera en la cama. (Fran pensaba para sí que los dos primeros atributos los tenía de natural)
y ahora estaban en Matmata, donde se habían rodado las escenas de Star Wars correspondientes a Tatooine.
Fran se había enterado de que tal nombre derivaba de Tataoine, un pueblo cercano. Ni que decir tiene que nuestro hombre estaba disfrutando como un enano en las casas de los bereberes, que resultaron ser la inspiración de las granjas de humedad. En realidad casi todo el universo de Lucas estaba allí. Las túnicas jedi eran las que llevaban los moros y al entrar en un salón de té, Gordal no pudo evitar pensar en Moss EisslyEn una de ellas habían encontrado a Azofaifa, nombre que en su mente dio Fran a una mujer berebere que estaba haciendo pan de cebada y té.
Se lo ofreció mientras el guía mostraba su cama con un somier hecho de ramas de palmera. ¡Y lo que era más importante, Carol no había llorado ni amenazado con suicidarse! Antes al contrario, parecía disfrutar.
-Ayer en el hotel nos sirvieron estofado de camello –comentó sonriente.
-Bien bueno que estaba con aquellas especias –repuso Fran
-Todo aquí es la leche. ¿Te has fijado que en las carnicerías cuelgan la cabeza del bicho para anunciar la carne?
-Sí, en una había un camello y tú no creías que lo fuese.
-Y son amables.
-Por suerte. ¿Pero sabes lo mas sorprendente?
-¿Qué?
-¡Que los moradores de las arenas existen! Mira, allí hay uno.
En efecto en lo alto de una colina había un moro con una bandolera, un bastón y una túnica marrón. Sólo le faltaba la máscara
¡Qué tarde, amigos, qué tarde! Fran y Juan habían ido a la Fnac el día anterior. La compra se había dado bien: Traían ElFuror del Dragón, que contenía algunas de las escenas más míticas de Bruce Lee (como la del famoso puñetazo a dos de los malos que estaban detrás de él), además de la considerada mejor pelea cinematográfica de artes marciales entre Lee y Chuck Norris,
el libro de Star Wars definitivo, Fort Apache de Jhon ford, y habían visto ganar al Atleti. Fran iba a cumplir aquel día con La Santísima Trinidad Gordaliana. Oh sí, oh sí oh sí. Había bajado a los ultramarinos de al lado de su casa a comprar cervezas
y estaba a puntito de dar al play en el dvd para ver a Bruce Lee. Y entonces su móvil le aguó la fiesta:
-¿Diga?
-¡Fran, tío, tienes que venir a toda ostia!
-¿Julián? ¿Te pasa algo?
-¡Tienes que venir! –dijo Julián como si fuese la última frase de su vida.
Rápidamente Fran se vistió. Se calzó las botas e informó a Juan de que no estaría para ver las pelis. Acudió a toda la velocidad que dieron sus pies (poca, por otra parte). Llegó a casa de Julián y le preguntó qué necesitaba con tanta urgencia. Cuando Julián le informó, Gordal sintió que una oleada de furia le invadía:
-Tenemos que ir a ver a Macarena.
Macarena era una chica a la que Julián había deseado durante varios años, casi tanto como a Carmencita. Se había enterado de donde trabajaba y la semana anterior le había comentado a Fran un extraño proyecto: montar una guardia un día ante la puerta para abordarla. Gordal, sin sospechar la subnormalidad que estaba haciendo, bromeó diciendo que se apuntaba a tan insólita idea.
-Mira, Julián. Yo te mato. O sea que he dejado de ver mi material, y de beberme un tercio tranquilo en casa para ir a montar un acecho en plan psicópata delante del trabajo de una chavala que ni me va ni me viene.
-Vamos, tío. Yo lo haría por ti.
-Bien lo puedes decir porque yo jamás te he pedido algo así.
-Por favoooooooooooooor –dijo Julián con auténtica desesperación.
-¿Pero por que tengo que ir yo?
-Porque si no va a pensar que soy un obseso.
-Pues no te comportes como tal.
-Mira, prometo comprarte los dos próximos de Ranma ½ si me la hago.
Y esta oferta despertó la codicia de Gordal
-Sé que me arrepentiré, pero vamos.
-Yo te invito a un tercio.
Nuestros dos protagonistas se pusieron en marcha, y bajo el portal donde debían acechar como alimañas encontraron un banco. Bueno, se consolaba Gordal. Al menos con una cerveza será más llevadero. Julián fue a buscarlas. Pero no las trajo.Traía tónicas.
-Míralo. ¿A que mola? Es el gran Tísam, jefe de la guardia pretoriana del Gobernador Galáctico –Gordal se henchía de orgullo al presentarle con estas palabras a Miren uno de los personajes de Atrox Galaxy. Su reciente viaje por Túnez donde había estado en los decorados del planeta Tatooine de Star Wars, le había enardecido para retomar su proyecto (Téngalo todo el mundo por seguro, realizable ¡Por algo era el Creador de Mundos!)
-Pues a mí el gran Tísam más bien me parece una mantis –respondía una asombrada Miren al observar aquel infantil dibujo en rojo de un hombre insecto- pero, ¿me podrías volver a enseñar el desierto?
-Sí, aquí está. Tú lo conoces de Marruecos, ¿no?
-Sí, pero en lo que yo pensaba es en que es más de película del Oeste que del espacio.
-Ya sabes que el Oeste se recreó muy bien en Tabernas, Almería. Ya he ido al Calderón y a Moss Eisly. Me falta el Oeste para cumplir con mi trilogía. ¿Te vendrías conmigo a Almería? –preguntó nuestro hombre convencido de que allí caería la vascongada. Sería el broche de oro a su peregrinación al Oeste Americano.
-Antes iría al cine ¿No hay ningún Western
Nuevamente la donostiarra se escapaba. Gordal sabía muy bien que no había un film del género en cartelera. Al no poderla dar lo que pedía se volvió a casa cabizbajo. Pero sobre todo le jodía el abandono al que era sometido un género narrativo capaz de dar historias de las mejores. ¿Hollywood había olvidado Centauros del desierto?
¡Según Spielberg y Scorsese era la mejor película americana! Pero siguiendo con John Ford, ¿donde quedaban La Legión Invencible, La diligencia, Río Grande, El Hombre que mató a Liberty Valance...? -¡Cómo te queremos!¡Cómo te queremos, John Ford!-
A éste género debía en gran parte éste genial irlandés ser parte de la Santísima Trinidad Gordaliana. Pero no sólo eso. La Trilogía del dólar de Sergio Leone era merecedora de que continuasen su estela.
¿Cómo nadie reconocía el mérito de la escena donde el Feo llega al cementerio de Guerra en El Bueno, El Feo y el Malo? ¿Y aquella escena donde el Coronel Mortimer de La Muerte tenía un precio miraba el reloj con la foto de su hija asesinada? El Manco, Clint eastwood le preguntaba:
-¿Alguna vez has sido joven?
-Sí y también inconsciente como tú –respondía el coronel dando comienzo a un magnífico diálogo- Hasta que me ocurrió algo que me hizo apreciar la vida sobre todas las cosas.
-¿Y que fue? –Preguntaba a continuación un intrigado Manco, sin lograr respuesta- ¿Es acaso una pregunta indiscreta?
Y el Coronel respondía una magnífica frase:
-No, las preguntas nunca son indiscretas. Las respuestas lo son a veces.
¡Cuántas veces había hablado de aquella escena con Julián, que también estaba impresionado por esa película! Pero la grandeza del western iba más allá del cine. ¿Quién no se ha leído un cómic del Teniente Blueberry?
¡Si hay alguien que no lo haya leído haría bien en reparar tan horrible falta a la mayor brevedad posible!
En estas estaba su mente cuando llegó a casa. Carolina, viendo que venía frustrado se apresuró a bajar a los ultramarinos de enfrente de su casa y le trajo un tercio, que como bien sabía reconfortaba siempre a nuestro protagonista.
Tras aliviarse, contó sus penas a sus hermanos. Y entonces, Juan Gordal le dijo:
-Pues, ¿sabes?. El tío que dirigió Tigre y Dragón, Va a hacer un western.
Gordal no cabía en sí de gozo. ¡Alguien había decidido reparar el daño sufrido por este género y encima era el director de una película con la que había disfrutado como un enano! Sin embargo, Juan bajó pronto su moral:
-Es de dos vaqueros gays y se va a llamar Brokeback Mountain.
Y dicho esto, empezó a reir por la indignación de Fran. Fran no podía creerlo ¿Vaqueros maricones? ¿Ethan Edwards maricón? ¿El hombre sin nombre lila?¿Blueberry chupando nardos? ¡No se podía tolerar! Tenía que hacer todo lo que estuviese en su mano, por poco que fuera, para hundir tal filme. Pero lo que más le dolía era el director que estaba tras la ofensa ¡Ang Lee! ¡Ni judas llegó a tal extremo de traición!
Nuestros protagonistas entraron el el "Street", y echaron un vistazo. Cualquiera menos Julián hubiese supuesto lo que encontrarían.
-Bueno, una vez más tu método ha fallado.¿Estás contento? -preguntó Gordal.
-Había que intentarlo.
-Vuelvo a preguntarte si alguna vez te ha salido bien esto que siempre intentas.
-Sí, ya ves a Carmencita.
-Ahí lo tienes. Solo trae disgustos
-Pero mira, ya que estamos aquí vamos a ver si entramos alguna pibilla.
Los dos peinaron el pequeño local, y después de mucho buscar encontraron dos chavalas de su agrado. Julián las abordó como sólo él podía hacerlo.
-Buenas noches chicas. ¿Paráis mucho por aquí?
-No, sólo venimos cuando hay partidos del Real Madrid.
No era un buen inicio para la conversación. Nuestros sujetos eran aficionados del Atlético de Madrid, y en el caso de Gordal, era uno de los tres "dogmas de fe" de la "Santísima Trinidad Gordaliana" como él solía decir, los tres prefectos que eran intocables para él . Los otros dos eran “Star Wars” y sobre todo John Ford. No obstante pasó ese detalle por alto y les preguntó cómo era posible que estuviesen ese día, si no había todavía fútbol.
-Bueno, no hay liga pero ha venido mi tío que es uno de esos retrasados del Atleti, y me he escapado de casa.
Nuestro sujeto pensó que era mejor dejar el tema del fútbol, y pasó a la otra chica:
-¿Y tú te has venido con tu amiga, no?
-Sí yo quería comprarme unas zapatillas en la tienda de deportes de aquí al lado y ya me he quedado al llamarme ella. Oye, vosotros no sabréis una tienda de ropa por aquí, ¿no?
-Yo conozco una.
-¿Pues me la podrías enseñar?
-Por mi cuando quieras –dijo nuestro héroe pensando en las posibles consecuencias de esa salida- Y luego si quieres al cine.
-Me gusta mucho el cine –remachó la desconocida.
Gordal estaba pletórico de alegría. ¿Sería posible que por fin pudiese, a sus 24 años tirarse una piba? Desde luego se había echo esperar.
-Pues mira, este es mi móvil, y me llamo Laura.
Mientras Julián seguía dando palique a la otra chica, nuestro orondo protagonista apuntaba el número en la agenda de su móvil.
-¿Sabes? –dijo Laura- Podrías tú también comprarte ropa. Así podrás tirar esa camiseta tan infantil, que ya tendrás ganas, ¿no?
Aquello era lo peor que nuestro héroe podía oír en aquel momento, y más saliendo de la boca de la única chica con la cual había logrado quedar en años. ¿Quién era la desconocida para meterse con su “camiseta de gala”? Aguanta, se decía a sí mismo. No seas quisquilloso, es una chavala y no te sobran, precisamente.
-Bueno pues luego vamos al cine que decías que te gustaba, ¿verdad?
-Sí, me encanta. Sobre todo el cine experimental, no aquella mierda de Oeste, siempre igual. Odio el Oeste y sobre todo a John Ford. Es un género muy masculino que trata a las mujeres como mierda.
Ahora ya había más de lo que Gordal era capaz de soportar. Dos desconocidas habían blasfemado contra sus tres “dogmas de fe”. No se merece que me la tire, pensó.
-Mañana te llamaré –dijo.
-Vale, te espero.
Pero gordal no era de los que se venden a cambio de un chocho, y según la chica salió del pub, borró su número de la agenda. Te va a encular un dromedario, mala puta, pensaba y en ese momento Julián salía del local con la otra chica y le dijo:
-Hasta mañana, Fran. Paula, que así se llama y yo nos vamos a micasa que está vacía.
Gordal maldijo su destino mientras se iba a su casa. Escuchó en su discman la canción de Nancy Sinatra "Sugar town", que solía relajarle y se fué a dormir SOLO.
Éstas son las aventuras de un chico cualquiera de Madrid, que sigue fascinado por ciertas cosas hasta extremos casi enfermizos. Creo que mucha gente habrá vivido situaciones similares a las que afronta nuestro protagonista, un chico soñador de grandes mujeres
Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime Y del oeste americano Y basaba su vida en tres preceptos
Esperando contenido...
piltrafillas te han conocido, Fran, desde el 7 de julio de 2007, día 0 del contador.