Dolor
-¡Ven aquí para que te parta la cara, grandísimo puerco!¡No te figures que te vas a escapar! -gritaba Gordal mientras le sujetaban Abadía y el Grelos.
-No grites así, que van a venir los vecinos -intentó razonar Jaime, el amigo que alojaba en Jerez a nuestros protagonistas.
-¡No hay para tanto! -repetía una y otra vez Julián entre acojonado y sorprendido. Que estuviese sorprendido sacaba aún más de quicio a Gordal.
-¿Cómo que no hay para tanto, cabrón? ¡Vas a volver a Madrid con las piernas por delante!¿Para tí no hay nada sagrado? ¡Te voy a estrangular con tus propias tripas!
-¡Cálmate, Fran! -decía Jaime una y otra vez- Habeis venido a pasar unos días de vacaciones. Para eso estáis aquí. Y tú, Julián, explícanos que has hecho.
Julián sabiéndose a salvo comenzó a explicarse.
-Me la he cascado -dijo con cierta dificultad.
Al oír aquello nuestro sujeto sintió que una fuerza misteriosa le sacaba todo su instinto agresivo y logró soltarse de la sujección del Grelos y Abadia. ¡Se sentía como debía sentirse Son Goku al convertirse en superguerrero!
O más exactamente como Picolo, pues sus pensamientos eran de una crueldad atroz.
-¡Lo voy a capar!-gritaba nuestro protagonista mientras caía sobre julián. El Grelos logró sujetarlo pero se vió arrastrado por el impulso de Gordal, que era el triple de voluminoso. Luego le ayudó Abadía, y lograron retenerlo de nuevo, pero él no dejaba de gritar con la mirada inyectada en sangre:
-¡Te juro por mi madre, que como que me llamo Francisco Gordal Palacios, es la última vez que le das al mortero!¡Te caparé antes o después, hijo de puta!
De nuevo intervino Jaime:
-¡Fran, nunca te había visto así!¿Tanto te molesta una puta gayola?
-¡Dile cuál ha sido tu musa de paja, cerrrrrrrrrrrdo! -exigió nuestro sujeto artrastrando un odio auténticamente enfermizo
-¡Na...Natalie Portman!

-¡Pero en mi Libro Oficial del Episodio II!¡La palabra dolor es poco para lo que te espera, mamonazo!
Al decir Gordal aquello, tanto Jaime como el Grelos y Abadía se estremecieron. Julián había ultrajado la pertenencia más apreciada de Gordal en aquella casa. ¿Cómo le podrían calmar sin ofrecerle la cabeza de Julián en una pica?



Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

grelos dijo
5 veces arregle el pestillo del baño
5 Febrero 2007 | 12:42 AM