El milagro de Ranma 1/2.
El Grelos observaba en la tele del Parla el video de Rebelde Güey. Fran bebía resignado su tercio. Al acabar aquella infamia el Grelos, el dulce y delicado Grelos, aseveró lo innegable:
-¡Hay que tenerlos cuadrados para tragarse esta serie!
Aquí Fran añadió:
-Como cualquier culebrón de estos de adolescentes ennoviados.
Y en aquel momento Julián, que acababa de entrar, dijo:
-Pues el Ranma ½ que tú veías y ahora te compras en tebeos va de eso.

-No te falta razón –dijo Fran-. Pero aún hay clases. El Ranma es un milagro.
-¿Cómo un milagro?
-Bien, empecemos ésta historia desde el principio: Tenía yo once o doce años cuando un día, preparándome para ir al colegio, en un Zapping descubrí una serie de dibujos animados cuyo prota era un chaval que se convertía en tía al tocar el agua fría y volvía a su forma normal con la caliente.
-¡Era el Ranma!
-¡No me interrumpas, mi amol! ¡Estoy soltando mi monólogo! Bien, el caso es que si uno era capaz de pasar sobre la horrible y chirriante sintonía de las serie (y yo ciertamente fui capaz y de que manera), tenía todo lo que un crío de esa edad podía desear: peleas, acción, risas y por que no decirlo, alguna tetita. En fin, que esa serie se convirtió rápidamente en una de mis favoritas. Y en la revista Hobby Consolas...

-¡Sí, yo también la compraba!
-¡Que no me interrumpas, ostias! En fin, en la revista vi en un reportaje sobre un juego (seguro que en un blog que vi saben cual era) que se preparaba para la Super Nintendo , la consola guay de aquel momento, que la persona que estaba detrás de todo aquello era una japonesa bajita y fea.
Ni se me había ocurrido hasta entonces que eso pudiese hacerlo una piba. Sin embargo, una vez que lo supe, cuadraron muchas cosas: la abundancia de personajes femeninos, que se contase desde un punto de vista netamente femenino, los muchos amoríos... A estas alturas ya os preguntareis donde quiero ir a parar.
-Pu... pues sí –dijeron a coro tanto Julián como el Grelos, admirados de la seguridad con que hablaba nuestro hombre.
-Muy sencillo: la cutrehistoria de amor de aquella serie estaba tan bien remezclada con humor y acción, que tuvieron que hacerme notar que existía. Lo que saltaba a la vista era un gran espectáculo muy del gusto de éste que os habla. ¡Lástima de la zorra de Maria Teresa Campos y su ridícula cruzada anti series manga!

¡Que empeño puso en que las retirasen!
-¡Nunca se lo perdonarás, eh!
-¡Cómo voy a perdonarle que me quitase lo que más me gustaba de la tele parapetándose en una violencia claramente hecha para que no se pudiese imitar! ¿O tú sabes lanzar rayos? Bueno, el caso es que independientemente de cómo odie a esa puta menopáusica, años más tarde descubrí las otras series de la Takahashi.
-¿La autora?
-¡Premio! La primera, Lamu, era como el Ranma elevado a la octava potencia: absurdo total. Vasta decir que el prota era un quinceañero gilipollas al que se quiere cepillar una extraterrestre que emite electricidad –Aquí nuestro hombre tuvo que cortar para contener la risa-

Ahora hace una llamada Inuyasha de una quinceañera que viajó a la época de los samuráis y ayuda a un mestizo medio demonio medio humano a buscar un amuleto que da poder a los demonios, y también tiene acción y humor verdecillo.

Y la que dicen que es su mejor serie,Maison Ikkoku que es una cutre comedia romántica entre un estudiante y la portera de su piso viuda. Esta no tiene peleas ni movidilla pero incluso en este caso logró que yo, que odio esas series me solidarizase con el prota, pues su rival por la portera es un metrosexual de los que merecen muerte lenta con dolor y sufrimiento.

-Córtate, Fran que te estás cabreando.
-En fin, que como veis esa japonesa logró que soportase lo que no me gusta nada lo que es un auténtico milagro
Nota del autor: Conéctese aquí este reproductor de audio.
Dedicado a la gran Rumiko Takahashi, una de las personas que más me han hecho reir en mi vida, por lo que la estaré eternamente agradecido. ¡Cómo le gustaría a este humilde cuenta historias que ella hiciese un manga sobre su personaje Fran Gordal!






Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

anakenobi dijo
hola!! yo veía Ranma, me encantaba el padre, que era un oso panda viejo-verde, es una pena que tradujeran sus cartelitos, porque por lo visto son la risa.
No sabia que una mujer fuera la creadora, aunque ahora que lo pienso los hombres de esa serie eran un poco...tontos, o asi los reflejaba, incluso Ranma cuando era chica era mas espabilado je je.
no estaría mal que te hicieran un comic...
21 Marzo 2007 | 06:46 PM