Doña Marta, Juan y el dulce.

-¡No hay desayuno!
–dijo Juan recién levantado.
-He traído bollos
–respondió Doña Marta.
-¡Sí, eso sí, el dulce que no falte!
-No empecéis desde que os levantáis –dijo nuestro hombre.
-Hombre, mira quien viene a hablar de la comida en esta casa.¡El cachalote!¡El monstruo de quintal y medio de peso! –gritó Juan.
-No me añadas. Con mis 120 kg voy que me mato.
Aquel domingo, Juan se había levantado con mal humor, pues el pescado de la cena no le había gustado. “Es pez”, decía. Doña Marta había prometido traerle comida de su gusto al día siguiente, que además, siendo domingo, coincidía con la visita de la tía Carolina. Cundo al mediodía Doña Marta puso las alitas de pollo que había de comer, Juan protestó:

-¿Y de comer que hay?
-¿No lo ves? –dijo Doña Marta.
-Sí, pero yo digo de comer. Que no sea todo hueso.
-Yo ya dije que no me metía entre Juan y la comida –dijo Carolina sobrina.
-Pues en la guerra nos peleábamos por esto. Por eso yo no quiero que vuelva la izquierda. Hay que alzarse –decía tía Carolina, que estaba obsesionada con que volvían las terribles hordas rojas de su juventud.

-¡Pero hostias putas! ¡Parece que lo digo yo! ¡Mirad a vuestro alrededor! ¡Fran gordo, Carolina desnutrida y con las tetas caídas..!
Esta afirmación hizo que Carolina saltase:
-¡Cómo que caídas!¡Están firmes como piedras!
-¡Carol, no me interrumpas! ¡Papá diabético, ella también gorda con problemas de tensión!¡Así de bien se come aquí!
-¡Es la guerra otra vez! ¡Culpa de Zapatero! –gritaba Carolina (la senior, por supuesto. La sobrina estaba llorando y palpándose los pechos).
-Juan, eres una llorona –dijo nuestro héroe-. La montas siempre.
-¡Yo no tengo las tetas caídas! –sollozaba carolina sobrina.
-¡Gueeeeeeeeeeeeerra!¡Gueeeeeeeeeeeeeeeerra! –gritaba la anciana a la manera de las ovejas de Rebelión en la granja.
Doña Marta tratando de arreglarlo dijo:
-Voy a traer la tarta, a ver si se os pasa.
-¡Eso! ¡Dulce! ¡Bien de dulce! Que no falte! –proseguía Juan-.¡ Y el crío que ha comido el triple de alitas que se lleve el trozo más grande!
-Se iban a quedar allí –dijo Fran.
-¡Yo no vuelvo a comer con éste! –decía Carolina aun sujetándose las tetas.








Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

mrs_maggots dijo
jajajaja. todas hemos vivido alguna de estas discusiones alguna vez. Pobre Carol sobrina..ya tendra un trauma de por vida.
9 Mayo 2007 | 12:10 PM