Amor fraternal.
-¡No insistas, Carol!¡Y llorar es chantaje!
-Sólo son cremas –sollozaba la hermana de nuestro héroe.
-¡Pero cómo voy a ir yo a buscar cremas anticelulíticas, antiestrías en las tetas y maquillaje de pestañas!¡Ya tuve bastante cuando te traje bragas del Marks & Spencer de Londres!
-¡No quieres hacer nada por mi!¡Me tengo que matar!
Al oír aquello Doña Marta intervino:
-¿Qué le haces a tu hermana?
-Que quiere que le acompañe a comprarse pijaditas de esas de tías.
-Y si fuese Miren seguro que perdías el culo , ¿no? ¡Pues con mayor razón para una hermana!
-¿Pero por que tengo que ir yo?
-Porque a mí me da vergüenza pedir eso –decía Carolina entre llantos.
-¿Y entonces tiene que hacerlo un tío gordo, peludo y que no va a usar eso en su puta vida?
-¡Basta ya! –dijo Doña Marta-.Vas porque yo te lo ordeno.
Nuestro hombre no tuvo más remedio que ir a esa compra. Entró con Carolina en el Corte Inglés en la sección de cosméticos y atendía un chico de veintitantos años bastante amanerado.
-Pídele esta crema –dijo Carol. Era una crema para hidratar la piel.
-¡Eso sí que no! ¡Pídela tú!
Carolina empezó a llorar.
-¡Llorar es chantaje! –dijo Fran.
Entonces una señora de avanzada edad dijo:
-Debería darte vergüenza tratarla así.
Nuestro hombre vio que no tenía elección y se encaminó a ello preguntándose quien había dado vela en aquel entierro a la vieja que no se callaba:
-¡Machista! ¡Te tendrían que capar!
Lo curioso es que esa señora encontró aliadas que le gritaban lindezas a nuestro hombre. Cuando pidió la crema, el afeminado, con un extraño deje extremeño-maricón dijo:
-Yo también la uso.
Gordal sintió que se le revolvían las tripas y casi vomitó. Pero aún le quedaba un disgusto más: una chica le dijo “una nueva fragancia masculina” y le untó con colonia de Beckham.

Aquella chica pagó el enfado de Fran:
-¡No, zorra! ¡No quiero oler como ese payaso anrógino!
Carolina empezó otra vez a llorar.Las viejas aburridas de antes empezaron otra vez a gritarle.Fran se dijo: soportar esto debe ser el amor fraternal











Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

Alberto dijo
Pues en ocasiones es algo así, jajjaj. Yo tengo dos hermanas y doy fe.
Un abrazo
Alberto
16 Mayo 2007 | 01:03 PM