Hiro Nakamura, esa perra traidora.

Por la tele pasaba el episodio número 14 de Héroes. Fran y Juan Gordal observaban a Hiro Nakamura, que había perdido temporalmente sus poderes y a Ando, su compañero de trabajo secuestrados por unos individuos siniestros. Ando le daba las gracias a Hiro por no haber escapado dejándole en las garras de aquellos individuos. Hiro le respondió:
-¡Por supuesto! Somos colegas.
En el mundo real Fran le dijo a Juan:
-Es el mejor de la serie sin duda. Un otaku que no abandona a su gente y valiente.
-Tú siempre quieres identificarte con el más frikillo, Fran. Hurley en Perdidos, éste en Héroes...
Hiro con una gran valentía decía a esos raptores que dejasen irse a Ando, que no tenía ningún poder ni nada que ellos deseasen. Y entonces llegó el mazazo: apareció el jefe de los malos que resultó ser...¡El padre de Hiro! Le buscaba para llevarle de vuelta a Japón y convertirlo en directivo de la empresa así, a dedo. El señor Nakamura era el jefazo de la empresa donde trabajaban Hiro y Ando, y Hiro trabajaba allí por decisión de Pooooooopá (léase con el acento más pijo posible) para conocer la empresa y heredarla. Nuestro hombre decía casi con lágrimas en los ojos:
-¡No puede ser! El más parecido al público de la serie, resulta que es un...
-Sí –respondía Juan llorando, pero de risa-. Es como los Gil hijos. Un hijo de un millonario que sin hacer nada heredará un imperio.
Fran notó que el atractivo principal de esa serie se desvanecía. Ya jamás podría volver a sentir lo mismo por aquel personaje. Cuando aparecía en los capítulos siguientes, le daba igual que lo matasen o no.¡Que diferencia a los primeros episodios, cuando le veía volver de aquel trabajo a casa en el metro de Tokio y yendo a cafeterías y recreativos con su amiguete!

¡Qué diferencia a cuando le vio gritar triunfal “lo conseguí” al lograr teletransportarse a Nueva York!

Los pijos son los seres más repugnantes que la vida produjo sobre nuestro planeta, y aunque los guionistas se esforzasen por hacer simpático a Hiro, nuestro hombre no podía querer a aquel ser, que además era un traidor puesto que se hacía pasar por un japonés de la calle.
Dedicado con afecto a Shenka, que tuvo mucho que ver con la idea de este post.









Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

javier-caspito dijo
Hala, ya podeis empezar a defender a ésta peera traidora.
28 Mayo 2007 | 10:59 AM