¡Bienvenido a casa, Abadía!
Era un día grande.Se celebraba el cumpleaños de Sofía, una chica que solía salir ultimamente con nuestros héroes y acababa el año irlandés de Abadía y volvía a Madrid. Julian, el Grelos y nuestro hombre deseaban dar una bienvenida por todo lo alto en el Dos a su amigo. Tambien estaban allí Marcelo, Isabel, Helena (Novia y hermana respectivamente del Grelos) Teresa, una chica enorme y muy poco femenina en su aspecto, Jaime y su novia Victoria.Fran aún recordaba cuando un año atrás Abadía partió a la isla, lleno de ilusión. Los consejos que le había pedido cuando él volvió de Londres, las comunicaciones diciendo lo guapas que eran las irlandesas, su visita en Navidad, y sus temores por su carrera de ingeniero. Se le había echado de menos por lo en serio que se tomaba las partidas de dardos, su presunción de músculos – muy trabajados, hay que reconocerlo-, sus risas características y sus disertaciones en plan de vuelta de todo. A las doce de la noche apareció. Cuando legó, nuestros protagonistas intentaron hacerle un manteo y comprobaron que seguía teniendo la fuerza de siempre y era capz de resistirse.Fran le dijo:
-¡Dame un abrazo, tío! ¡Bienvenido a casa!
-Te hubiese gustado, Fran. En realidad a todos.
-Algunas cosas han cambiado.
-Sí, ya sé que te has apuntado a unas opos y el Grelos se ha ennoviado.
-A mi me emociona verte –dijo el Grelos y dejó caer dos lágrimas.
-Otras cosas no ha cambiado, como ves –dijo Julian.
- Ha sido magnífico: cerveza, prados verdes, chavalas...Especialmente os recomiendo Galway, allí se conoce mucha gente de toda Europa.
-¿Has atrapado algún duendecillo de los que compran su libertad con oro? –preguntó nuestro hombre.

-No, Fran. Ya sabes que el mundo real no es comno a ti te gustaría.
Hacía poco, nuestros protagonistas habían descubierto un garito cerca del Dos, llamado el Agua. Allí se fueron, bebieron e hicieron un poco el cabra con las chavalas. Luego acabaron en el Street. Tambien como antaño, tuvieron una pelea a empujones durante la cual,el Grelos quedó dañado.
-Pues se te añoraba, no creas.
-¡Ya lo creo que se le añoraba! –sollozó el Grelos.
-Pues recuperemos nuestras tradiciones, Fran ¡Venga un pulso!
Fran al oír aquello se estremeció. Había olvidado lo pesado que era Abadía con los pulsos. Sin embargo dijo:
-Bueno, pero sólo uno.
Se dejó ganar por Abadía. Éste le dijo:
-Te has dejado, venga otro.
-¡Dijimos sólo uno! Además me vas a ganar igual.
-En eso tienes razón, pero echa uno de verdad.
-¡Vuélvete a Irlanda, cabrón!
-¡No , no te vayas otra vez! –dijo el Grelos.






Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

anakenobi dijo
Que bueno reencontrarse con amigos, sobre todo cuando parece que no se han ido nunca y todo sigue igual!!
Que tengas buena semana!!
Besos
11 Junio 2007 | 12:54 PM