La pesadilla que no acaba.
Fran despertó angustiado. Había tenido una pesadilla horrible. Había soñado que el Atleti dejaba de ir a Europa en la última jornada. Pero lo más grave era que en su sueño el vecino, ese equipo lleno de chulos de putas, que parecía desaparecido, había ganado finalmente la liga a pesar de no haberlo merecido ninguna jornada. Ese equipo tan estúpido y prepotente que decía en su himno que Juega en verso (este narrador reta a quien sea a buscar frase más absurda y cursi en un canción), ese equipo del que nadie desea que pierda, sino que se disuelva, devuelva todos los títulos que ha robado y pida perdón por el daño que ha hecho al futbol, ese equipo asqueroso, cuyo nombre es indigno de figurar en este blog, había celebrado una semana antes la liga sin haberla ganado.

Había que soportar el comportamiento señorial de su afición, (consistente en apuñalar a sus rivales, despreciarlos y romper los monumentos de la capital) una vez más. Al despertar, por fin dejó de ver a esta afición noble, cuyo mayor logro fue atacar a la policía aprovechando que la ETA puso una bomba,

poniéndose chula y prepotente vomitando por las esquinas, cuando ni ellos mismos entendían por acción de que duende verde habían podido ganar esa liga. Esa afición de caballeros, mas pulcra y educada que ninguna.
¡Coño, el sueño era tan real, que le había parecido oír toda la noche las bocinas de los mongolos! Ahora estaba aliviado una vez que pudo despertar. Incluso había soñado ver de nuevo al Gran Mongolo, ese que a base de pura suerte con los rebotes dentro del área había personificado la flor en el culo de este equipo repugnante para cualquier observador objetivo, ese que escupió en la cara a una reportera y dijo que quería estar muy metido en el partido, ese que dedicaba gestos continuos de desprecio a las gradas rivales,

ese que había aportado hitos a la selección como el fallo del penalti que nos dejó fuera de la Eurocopa,

ese que se puso prepotente con la policía en La Cibeles exigiendo la presencia del Alcalde, ese, de nuevo daba señales de vida, las que no había dado en toda la competición.
Ese Gran Mongolo que antaño justificaba algún capullo diciendo que metía muchos goles, y que marcó el último en diciembre. Todo esto mientras nuestro prota intentaba en balde refugiarse en sus libros y dvds para no verlo, pero los cerdos no dejaban de gruñir por las esquinas.Y monopolizaban la tele, estaban en todas las cadenas. No había forma humana de huír de ellos. Nuestro héroe pensó en hacer como hizo el gobierno chino en el Tiananmen pero en la Cibeles. Lo único que le movía a no hacerlo era pensar en los amigos madridistas, que aunque parezca mentira, también tenía. No, esa tampoco era la solución.
.

Pero al despertar todo había terminado.Sin embargo, cuando encendió la tele... ¡Todo era real! ¿Quién podía suponer tal giro? Nuestro héroe sabía que no debía importarle, pero le importaba. Sería estupidez o inconsciencia, pero no podía soportar ver al atleti fuera de Europa y a la escoria vikinga de fiesta. Entonces se preguntó: ¿por qué soy del Atleti? En aquel momento no lo veía, pero en este video está la respuesta.










Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

josele dijo
Espero que el Atlético gane algún título más antes de que yo la palme Que el niñato deje de ser una promesa y se convierta algún día en un buen jugador. Y que los jugadores del Atlético conozcan algún día el significado de la palabra compromiso, entrega y esfuerzo.
Fdo: un madridista de pro (pero todo de buen rollito, eh Gordal)
PD: Me he reido mucho con tu post. Muy bueno.
18 Junio 2007 | 11:35 AM