Tiempos de arroz y sal.
"Oriente y Occidente son dos mundos distintos. Seguramente se acercarán, pero nunca llegarán a unirse".
(Rudyard Kipling)
Cuando un fallido atentado islamista copaba la atención de todos los medios de comunicación, Doña Marta Palacios comentó:
-¡Qué horror! A veces a uno le gustaría que una de las dos civilizaciones no existiese.
-Pues yo conozco un libro donde se imaginaban un mundo como ése, mamá –dijo Fran.
-¿Qué libro era?
-Tiempos de arroz y sal, de Kim Stanley Robinson. Es una ucronía...
-¿Qué es una ucronía?
-Tú debes saberlo, mamá. Vives de enseñar historia. Una ucronía es un tipo de relato fantástico que se basa en imaginar la historia a partir de un hecho que no ocurrió en la vida real. En este caso, el libro plantea que las epidemias de peste de la edad media exterminaron a la población europea, y con ella al cristianismo, y consecuentemente sale un mundo donde no existe lo que ahora es la civilización occidental.
-¿Entonces todo es Islam?
-Pues no, porque también está la China que se expande hacia el pacífico, y los indios americanos una vez que los descubren. Todas las fechas se cifran en el libro en calendario islámico, y hay que hacer un esfuerzo para ver a qué año corresponden, pero al principio ponen una línea histórica de ese mundo donde explican más o menos la cosa. Lo más curioso es que el mundo evoluciona más o menos igual.
-¿Cómo igual?
-Pues hay los mismos inventos, una “guerra larga” que es como las guerras mundiales... pero el libro no se centra sólo en la edad media y la actualidad, hace un recorrido por toda esa historia alternativa. Lo cuenta a través de las reencarnaciones de dos personajes, que de acuerdo con la fe hinduista (eso es curioso, el libro da la razón a otra religión que no es ninguna de las dos que salen) renacen en muchas épocas. Y se ve el descubrimiento de América, una expansión del pueblo árabe por una Europa vacía...Citaré el descubrimiento de América que plantea el libro:
En el trigésimo quinto año de su reinado, el emperador Wanli organizó una expedición de castigo sobre Japón. Diez años antes, el general nipón Hideyoshi había atacado la costa oriental de su imperio y ocupado la península de Korea. Habían hecho falta tres años de lucha de un enorme ejército chino para liberar la península y 26 millones de onzas de plata. El emperador estaba decidido a vengar tal ataque y eliminar cualquier peligro futuro que viniese de Japón (...) La flota fue puesta bajo mando del almirante Kheim.(...) Los vientos primaverales soplaron constantemente ocho días y la flota alcanzó la corriente Kurosiwo, el río negro de los nipones, esa corriente que como un río de cien lis de ancho se mueve hacia el noroeste de la costa nipona. Pero pasado ese tiempo los vientos murieron(...)Nadie en la flota había visto nada parecido(...)Cuando la tierra apareció en el este, todos gritaron como si viesen lo que hubiesen querido en los 160 días de aquel inesperado viaje.
-¡O sea que la descubren los chinos por el Pacífico!
-Y de pura casualidad, como ves. Pero cuando se mezclan con los indios pasa algo que debes ver en el libro.
-Déjame leerlo
-Harás bien, te va a gustar.











Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

pemm dijo
que sabio el amigo Kipling...
18 Julio 2007 | 07:17 PM