Juan y su extraña lógica con los viajes.
-¿Qué miras? –preguntó Juan a Fran.
-Mis fotos de Londres –respondió Fran-. Mira, esta es la momia maldita que Allan Moore mete en el cómic From Hell.


-¡Tú ya tienes tus kilómetros! Yo, en cambio, con edad para recordarlo, no he salido casi de Madrid.
-¡Ay, la leche!¡Pero si cada vez que alguien cercano a ti sale, te lo ofrecen y no quieres!
-Eso no es verdad. ¿Dónde quieres salir?
-Pues me gustaría ir a México y a Egipto.
-Pues allí iremos los dos.
Esta promesa dejó a Fran perpléjico, como decían Gomaespuma. Él, Juan, el hombre que había renunciado en los últimos tiempos a ir a Nueva York con su tía, a Londres con sus amigos y a Túnez con su clase, decía que quería ir a México y Egipto.


-Juan, me sería más fácil creerlo si no hubieses renunciado a los dos últimos viajes que yo hice.
-No quiero gastar ese dinero estando en bolas.
-No estás en bolas, y esa no es la cuestión. No te gusta salir pero dices que quieres hacerlo.
-Cuando saques tusopos y yo otras a las que voy a apuntarme, iremos.
-Yo he podido y tengo tanto dinero como tú. Y tu madre quería pagarnos un fin de semana en Barcelona y no quisiste.
-Tu ya verás como voy a México
En aquel momento llamaron al teléfono. Juan lo cogió, habló quince minutos y volvió con una cara de alivio increíble.
-¡Joder, que a gusto me he quedado!
-¿Por qué?
-Porque Abadejo quería que fuese a Salamanca un fin de semana y le he dicho ya que no.







Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

golosinas dijo
jaja las ganas de viajar las tenemos todos, solo hay que vencer esa perecilla que es el largo viaje hasta llegar a la ciudad deseada.
Por cierto, al viaje de Egipto me apunto!!
saluditos!
6 Agosto 2007 | 01:01 PM