Un puerco en París.
-¿A París? Te va a gustar. Estuve a los 11 años y me encantó. O sea que tú que vas ya crecidito…

-Además me voy a llevar a Carmencita –añadió Julián.
Fran, al oír aquello, palideció.
-¿Qué vas a llevar al puerco a un viaje por una de las capitales más importantes de Europa? –dijo en el tono de quien expresa un asombro importante
-¿Es que tú no llevarías a tu novia?
-Pero tío, hablamos de gastar 300€ en una piba que te ha hecho cosas como llevarte de sujetavelas saliendo ella con un kinki. No sé cómo te ha comido el coco así.
-Me lo recompensa. Si yo te hablase de…
-¡No quiero oír cómo le comes los tegumentos al bicho!
-Te digo que vale la pena.
-¿Luego el puerco desnudo gana mucho?

-No, en realidad es gorda y pálida.
-Y te trata como puta por rastrojo.
-Con esa actitud no me extraña que no te comas una mierda.
-No como tú, que le comes los tegumentos al bicho.
Se mirase por donde se mirase, la disposición de Julián hacia la asturiana era incomprensible. Era una piba desagradable, fea, maleducada, y que se aprovechaba de él para cualquier cosa. Ahora iba a visitar París por la geta.
-Estoy enamorado, tío.
-Lo que estás es bastante imbécil. ¿Te has parado a pensar en todo lo que podrías hacer con ese pastizal?
-Pero yo lo que quiero es a Carmencita.
-Pues algún día tendrás que explicarme qué te da a cambio.
Pasaron los días. Julián volvió y según decía estaba feliz.
-¿Por qué? – preguntó nuestro héroe-. ¿Se dejó hacer?
-No, en realidad se hizo la dormida.
-¿Te invitó a algo?
-Pues no, le pagué yo todo.
-¿Entonces?
-¿No te parece suficiente pasear con ella por los Campos Eliseos?
Nuestro hombre se quedó sin palabras. ¿Sería verdad que ata más pelo de coño que soga de oro?








Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

jaimixx dijo
La finura de la frase final me ha dejado anonadado
5 Septiembre 2007 | 01:29 PM