El ímpetu del Toto.
Pues aquella noche, al salir del Dos, Marcelo, el Toto y nuestro héroe no sabían que hacer.
-Vamos a un garito que hay ahí arriba con pibas muy interesantes –dijo Marcelo.
-Eso, que yo hoy os consigo un harén –añadió con mucha seguridad el Toto.

Fran y Marcelo estuvieron de acuerdo en dejarle, pero Marcelo pronto le aclaró algo a Fran:
-Pilla un buen copazo, porque yo me conozco las promesas de éste.
-Ya me temía algo así –afirmó Fran mientras compraba una jarra del cóctel especial del local para los tres.
Sin embargo Toto llegó con un gran convencimiento y seguridad.
-¿Veis esas cuatro de allí? – dijo señalando un grupito de chavalas-. En cuanto me achispe un poco os las traigo.
-Pues empieza –respondió Marcelo sirviéndole un vaso de la jarra.
La jarra duró unos tres cuartos de hora. Pasado ese tiempo Fran le dijo que cumpliera su palabra.
-No puedo aún –respondió el Toto y fue a buscar otra jarra.
Fran y Marcelo se sentían ridículos escondidos en un rincón del garito acechando. Nuestro hombre pensaba en un documental de Félix Rodríguez De

-Solo que el búho al final se comió al lirón. Nosotros no.
-Es cuestión de tiempo –decía el Toto-. Os aseguro que no os vais de vacío
La segunda jarra voló. El Totodijo:
-Voy a pedir cubatas porque con esto no me entono ni pa Cristo.
Cuando volvió con ellos las chicas no estaban.
-¡Coño, me ha vuelto a ocurrir! Lo siento.
Marcelo remachó:
-No te preocupes, hombre, sino esperábamos otra cosa





Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

pemm dijo
el maldito ritual de siempre...
total....para nada....
14 Septiembre 2007 | 02:31 PM