¡Supongo que es una broma!
Últimamente la salud mental de la tía Carolina, ya seriamente dañada, había empeorado. Estaba tan senil que no había cabido otra que llevarla a un asilo. El problema, es que Don Luís Gordal, con su trombosis, lo tenía difícil para llegar. La única manera era un taxi acondicionado. Pero Juan y Fran estaban decididos a llevarle. Encargaron un servicio de ida y uno de vuelta de los taxis.
Después de una media hora de preparar la salida, la centralita llamó diciendo que anulaba el servicio.
-¡Hay que joderse! –dijo Juan muy cabreado-. ¡Nunca están cuando se los necesita!
-¿Qué hacemos? ¿Vamos nosotros? –propuso Fran.
-Tendremos que volver a llevar al viejo otro día, mejor que no.
Fran miró el reloj y constató:
-Pues es tarde para ir a otro lado.
-En resumidas cuentas nos han jodido la tarde.
-Bueno, mira, así me dedicaré a leerme unos cuantos Ranmas que tengo atrasados.
Fran estaba completando la colección de Ranma ½, pero los últimos cuatro aún no había podido leérselos. Estaba absorto con ellos cuando Juan volvió a entrar aún enfadado y dijo:
-¡No puedo dejar de darle vueltas! ¡Nos han jodido pero bien!
-Déjalo ya, en cuanto entre de funcionario, me saco el carné.
-Pero aún así, no hay derecho a que lo dejen a uno colgado cuando todo estaba listo.
-Juan, olvídalo –intervino Don Luís-. Nos quedamos aquí y se acabó. Nadie siente más que yo no ver a mi hermana.
Este comentario de Don Luís encendió aún más a Juan.
-No es un consuelo, todo lo contrario. Han colgado a mi padre enfermo.
-Bueno, ya no puede pasar nada peor –dijo Fran, y entonces su móvil sonó confirmando que estaba equivocado-. ¿Diga?

-Radio taxi al habla. Tienen el taxi de vuelta en la residencia.
Por primera vez, Fran perdió la paciencia.
-¡Supongo que es una broma! –gritó.
-Lo había pedido señor. No grite.
-Oigan, habían anulado el servicio.
-Si el primero, pero no el segundo. Tiene que hacerse responsable.
-¡No me hable de responsabilidad después de joderme la tarde!
-Lo que intento decirle es que tienen que pagar 12 euros de importe del taxi.
Fran hacía esfuerzos. Si soltaba lo que estaba pensando diría muchas palabras de las que no quería decir.
-¡El pu…El taxi se lo va a pagar su… quien usted sabe!
-Oiga, radio taxi no sirve a morosos ni maleducados y…
Aquí Fran colgó y dijo a Juan:
-Juan, hay que sacarse el carné.







Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

jaimixx dijo
Sin comentarios, que poca vergüenza
15 Octubre 2007 | 02:20 PM