Chaquetas para David el Gnomo.
Con los primeros días de frío sobre Madrid, nuestro sujeto se enfrentó a la necesidad de renovar su ropa de abrigo. Mal que le pesara, su trenca y su chaqueta habían acabado muy tocadas el invierno anterior y debía ir a probarse ropa y comprarla, una de las cosas que menos le gustaba hacer.
-Yo también tengo que comprarme lencería y zapatos –dijo Carolina con una gran sonrisa en los labios-. ¿Te vienes?
-No hay otra, Carol. Pero vosotras las mujeres parecéis ir felices a comprar y probaros ropa. No sé como lo soportáis
-¿Quieres decir que tu propia hermana te resultas insoportable?
-Carol, esto ya es difícil de por sí para mí. No quiero malgastar tiempo en gilipolleces.
Pero nuestro héroe ya había prendido el llanto de Carol, y calmarla le costó un buen rato. Así que acabó muy quemado la interminable ronda de preguntas y probaturas en las tiendas que todo el que haya ido con una chica de compras conocerá. Sin embargo Carolina parecía disfrutar como una enana. Ya al final, feliz como un regaliz y completamente convencida de lo que decía se dirigió a nuestro protagonista:
-No ha sido tan horrible, ¿verdad? Ahora vamos a por tu abrigo.
Fran, muy quemado, cayó en la cuenta de que ni había empezado con lo suyo y ya estaba quemado, muy quemado. Se consoló pensando que al haber perdido peso le sería más fácil encontrar una chaqueta o abrigo de su talla y acabar cuanto antes. Empezaron por una tienda de confianza por la gran vía. Fran vio una trenca semejante a la que había usado los últimos años y decidió probársela. No pudo abrocharla. Miró la etiqueta:
TALLA XXL
No podía ser. La anterior era solo XL y le había servido. Angustiado se pesó en una farmacia, y seguía perdiendo peso. Algo no cuadraba.
-Será el modelo, Fran –Dijo Carolina-.Vamos al Corte Inglés.
Allí Fran encontró varios anoraks y una dependienta de esas que parecen una caricatura por sus modales afectados y su sonrisa se abalanzó sobre él:
-¿Puedo ayudarle en algo, señor?
-Sí, quería probarme estos abrigos.
-¿Qué talla?
-L -dijo Fran suponiendo que le bastaría.
Lo que trajo la dependienta era a ojos vista más pequeño que lo que Fran buscaba. Se probó, ya hasta los mismísimos, la talla XXL y entonces la dependienta le reprendió:
-Pídamelo a mi, señor. ¿Desea algo?
Fran, que tampoco pudo cerrar la talla XXL y muy harto de todo contestó:
-Sí. ¿A quien han tomado como talla M? ¿A David el Gnomo?






Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

anakenobi dijo
Ahh eso llevamos sufriendo años las mujeres, pero es verdad que ahor la ropa para chico parece que está echa a la talla de Steve Urkell, vamos para palos de escoba eso si masculinos, aunque algunos modelitos parecen más jerseys para niñas..tal vez en la sección de adulto...
Saludos
24 Octubre 2007 | 01:13 PM