La Coctelera

Francisco Gordal

7 Noviembre 2007

Desventajas de la delgadez.

-¡Te has quedado en el chasis, Fran! –dijo el Nécora a su llegada de visita de Finlandia.
-Mi trabajo me ha costado.

Aquella noche nuestros protagonistas habían quedado en el Parla, el local que antaño frecuentaban hasta su altercado con Carmen, la dueña, y estaban planificando una salida como se merecía la visita de un amigo desde el otro lado del continente. Aunque Abadía y el Grelos habían hablado al Nécora de la Operación Somalia casi tuvo dificultades para reconocer a Fran.

-¿Tenemos algún plan para hoy?
-Pues hemos quedado con la Riojana.

La riojana era una antigua novia del Nécora con la que seguía conservando amistad. Pasaba a verla siempre que se dejaba caer.

-Así me gusta, dándote un baño de popularidad -dijo Fran-. Oye, ¿tengo buena cara? Es que noto una sensación rara que nunca antes había tenido.
-¿Qué te pasa?
-Estoy como mareado y sudo frío. Y me cuesta articular las palabras.
-¿Pero podrás salir?
-Pues sí. Tampoco me siento morir.

Con la riojana entraron en una discoteca y Fran notó una sensación nueva: Chocar con la gente y no llevar las de ganar en el empujón.

-Esto antes no me lo hacían dijo Fran.

Le rieron la gracia, pero al pedir un cubata notó de nuevo los sudores fríos. La cabeza empezó a darle vueltas. Realmente para él salir de allí fue un alivio. El aire fresco alivió un poco, levísimamente su mareo. Jaime, que se había incorporado durante la noche hablaba de salir más o quedarse en otro garito. Esta fue la tesis que triunfó, pero Fran sentía como un sopor extrañó que se recrudecía al montar en el coche de Jaime. Además sentía un hormigueo extraño en el estómago. ¡Y entonces vino la explosión!

-¡Para, Jaime!-gritó el Grelos.

Fran salió a toda leche del coche y empezó a vomitar tres litros de alcohol.

-Por eso te sentías así –dijo el Grelos.

Mientras Fran se limpiaba dijo:

-Nunca me había ocurrido. Antes tragaba mucho más.
-Desventajas de adelgazar, Fran –dijo Jaime-. Ven, te llevaré a casa.

Fran, mientras luchaba por no dormirse en el buga, y sumamente avergonzado, pidió perdón a sus amigos por aquello y reflexionaba sobre como cogerle el tranquillo a un cuerpo de menos de 100 Kg.

servido por javier-caspito 6 comentarios compártelo

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jaytower

jaytower dijo

Eso no te pasaría si bebieses John Daniel's amigo!!!

7 Noviembre 2007 | 07:55 PM

aereon

aereon dijo

Si el estomago es de acero, que mas da cuanto se beba?????

7 Noviembre 2007 | 08:42 PM

golosinas

golosinas dijo

un estomago se acostumbra a todo... fue el empujón! jeje
saluditos!

7 Noviembre 2007 | 09:00 PM

anakenobi

anakenobi dijo

Yo más bien lo veo una ventaja, asi no se destrozará tanto el hígado, aunque a todo se acostumbra uno, yo he visto chicas de 50 kilos beber más que uno de 100 kg, asi que...

Saludos

8 Noviembre 2007 | 09:07 AM

pemm

pemm dijo

JODER,LO MIO ES PEOR...
Hace un año deje el alcohol y empece a engordar,cuando me bebia litros de cerveza al dia estaba como un fideo...
En fin...

9 Noviembre 2007 | 02:55 PM

jaimixx

jaimixx dijo

Dios!!!!!!!! Has perdido tu poder!!!!!!

13 Noviembre 2007 | 09:12 AM

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Sobre mí

Éstas son las aventuras de un chico cualquiera de Madrid, que sigue fascinado por ciertas cosas hasta extremos casi enfermizos. Creo que mucha gente habrá vivido situaciones similares a las que afronta nuestro protagonista, un chico soñador de grandes mujeres Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime Y del oeste americano Y basaba su vida en tres preceptos
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