Tío Ganso.
Pues nuestro héroe ojeaba en la FNAC un manga. Era entretenido, pero una expresión usada en la traducción llamó poderosísimamente su atención: “Todo fue culpa tuya, tía gansa” ¿Tía gansa? ¿Quién cojones usa esa expresión? Traducen como el culo. Perdido al hilo de tal pensamiento, nuestro héroe fue reprendido por el segurata que le dijo que no leyese el manga si no tenía intención de comprarlo.
-Pero es que quiero saber si vale la pena comprarlo, tío g... –empezó a decir y dio gracias al cielo de no haber acabado la frase diciendo tal mongolada-mariconada.
-¿Cómo me ibas a llamar?
-De ninguna forma, Magilla.

Mientras bajaba la escalera iba pensando en la palabra infame. Casi me la hacen decir inconscientemente, en que lugar hubiese quedado un tío hecho y derecho diciendo eso, hay que traducir mejor... Así a lo tonto, el incidente hizo que no parase de dar vueltas a la expresión citada. Y en la salida se encontró a Marcelo.
-Hola, Fran.
-¡Hola, tío ganso!
-¿Cómo has dicho?
Fran palideció. Lo que había evitado con un segurata al que no volvería a ver se lo había soltado a Marcelo, que encima era La Gaceta en el barrio. En otras palabras, se iba a convertir en el tío que usó la expresión más estúpida- amanerada de la historia.

-¡Yo no he dicho...!
-¡Qué bueno! –dijo Marcelo entre carcajadas-. Esto hay que contarlo.
-Escucha Marcelo, estaba arriba leyendo un manga...
-¡Pues va a ser verdad que los mangas provocan subnormalidad profunda!
Era demasiado tarde para evitarlo. Se acababa de convertir en el personaje del mes en el barrio. Los hijos de sus hijos irían por la calle y los señalarían diciendo “mirad, la prole del que dijo tío ganso” Aquella tarde llamó a Julian para ir a tomar la cerveza de los sábados.
-¡Como quieras, tío ganso! –dijo Julian.
Por lo visto Marcelo no había perdido el tiempo. Cuando se encontró con toda su panda en el Dos, Marcelo le dijo:
-¡Anda, dilo otra vez para mí!
-Está bien tío ganso. ¿pero sabes que? Si con eso os he hecho felices, me alegro de haberlo dicho.









Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

golosinas dijo
basta que sueltes una buena parida para que te lo estén recordando toda la vida.
saluditos.
26 Noviembre 2007 | 02:56 PM