Un agujero negro llamado Carolina.
-Fran, baja a comprarme una palmera –dijo Carolina.
-No me apetece, Carol.
-Venga hombre ¿no me traerás una palmerita?
-En lo que va de tarde te he traído triskis, palomitas de mantequilla, regalices... Por cierto, que dijiste que me ibas a devolver la pasta y aún no he visto un duro.
-¡Qué mala persona eres! No quieres hacerme el mínimo favor!
La situación estaba a punto de ponerse incómoda para Fran. Sabía que carolina empezaría a montar el numerito si insistía en no bajar. Pero es que no paraba de pedirle que le trajese mierda. Fran era incapaz de entender cómo Carolina se mantenía siempre delgada. A lo largo de todo el día no hacía sino comer los peores alimentos posibles y ni siquiera se movía para comprarlos.
-Oye, ¿tú cómo es que estás escuálida, ojerosa y con las tetas caídas si en lógica deberías ser una repugnante bola de sebo?

-¡No te consiento que digas que tengo las tetas caídas!
-Bueno, pero ¿cómo es posible?
-¡Porque quemo muchísimas calorías con los disgustos que me llevo! ¿Y tú lo preguntas, que acabas de meterte con mis tetas?
-Sí, vaya disgusto te he dado. Soy el peor hermano posible.
-¡Y encima te burlas de mi dolor! ¡No hay derecho! –sollozó carolina agarrándose los pechos.
-¡No van a volver así a su sitio!
-¡Pues tráeme algo para paliar mi dolor!
Fran no tuvo al final más remedio que bajar a los chinos. Era comprensible que se sintiese ridículo comprándole golosinas a una hermana ocho años mayor que él, porque de lo contrario ésta lloraba y pataleaba como una niña de parvulario. Al desenvolver la palmera Fran observaba sobrecogido como su hermana jalaba aquel dulce casi de un solo bocado. El envoltorio se sumó a los papeles vacíos de todo lo que Carol había jalado esa tarde.
-Carol, vamos a la farmacia –dijo al fin.
-¿Para qué?
-Tenemos que hacerlo.
Fran sacó 20 céntimos de su bolsillo y los metió en la báscula. La información del ticket de la báscula además de sobrecogedora era absurda:
MASA CORPORAL: 16
-¿Pero cómo es posible esto? ¡Masa corporal de 16!
-¡No he podido evitar oírlo! –exclamó asustado el farmacéutico-. ¿Es anoréxica esta chica?
-Ya me he disgustado Fran. Tráeme pipas –dijo Carol.








Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

medussa dijo
que mania de donde ven delgadez hay anorexia!!!! que cansinos, si carolina no para de cmer porquerias que de verdad deberian tenerl goooorda, rubenesca y bella, pero parece que no, que la grasa se le evapora
17 Diciembre 2007 | 02:01 PM