Navidad 2007-08.
Pues sí, Navidad. Esta vez era cierto, no como el mes anterior. Un año más, las calles se engalanaban y los Belenes se mostraban al público. Un año más las marcas de turrones rizaban el rizo buscando sabores, algunos tan inverosímiles como el de flan con nata. Y ¿será bobo nuestro héroe? Se ilusionaba. Creía que era la época en que pasa algo bueno. Decidido a buscar uno de esos famosos “milagros navideños”, se fue a arreglar un papeleo dela cuenta que tenía la Tía Carolina, la anciana tía de nuestro héroe de la que su hermana heredó el nombre, en Banesto. Pero su objetivo era otro. Lo que pretendía con ello, era acercarse para invitar a tomar un café a la chica que llevaba los problemas bancarios de nuestro héroe. ¡Menudo polvazo el de aquella chavala! Valía la pena intentarlo. Ni Reyes ni hostias, iba a ser su gran regalo navideño.

-Trabajo doce horas, Fran. Te llamabas Fran, ¿verdad? Pero si me apetecería.Cuando pille vacaciones te llamo.
¡Calabaza p’al caballero! Fran sabía que le era muy difícil el trato con el bello sexo, pero en Navidad... Pues también. Lo volveré a intentar, se decía, caerá en el nuevo año. No obstante mantenía su fe en los milagros. Se levantó el día 22 plenamente convencido de que la lotería le sacaría de pobre. Cuando salió la bola del gordo Don Luis Gordal le pasó el décimo.

-Ni la pedrea, papá –dijo Fran.
-El día del Sorteo del Niño cae, hijo –afirmó Don Luis inasequible al desaliento.
Sin embargo nuestro héroe empezaba a perder la ilusión. Había quedado con sus amigos para comer fuera. Comieron en una arrocería cercana a la casa del Grelos. La comida estaba buena, pero cuando tocó pagar, nuestros protagonistas encajaron un palo de 40 euros por cabeza. Y encima el camarero, una medianena con gafas, se puso borde. Cuando nuestros protagonistas levantaban el campo, aquel mongolo dijo de forma perfectamente audible:
-¡Ya era hora!
-¡Total, no pienso volver aquí...! –dijo Fran cabreado y lo más alto posible para que lo oyese aquella zorra.
Las Navidades estaban saliendo rana, no parecía haber nada especial. Pero Fran miró y vio a todos sus amigos felices y preparados para salir de juerga esa noche.. Al pasar por casa encontró a Doña Marta preparando la cena del día 24 . Y sí, allí estaba el verdadero sentido de la Navidad. Disfrutar compartiendo la fiesta con la gente que queremos. Nuestro héroe era feliz comiendo aquella nochebuena, en la que hasta Juan le permitió comer turrón. Era feliz riendo con sus amigos. Y era feliz viendo disfrutar a su gente. Lo vio, la Navidad debe compartirse. Por eso, este narrador quiere compartirla con sus lectores. Felicidades a todos y disfruten con su gente. Es lo mejor que existe en el mundo. Les envío la felicitación más clásica, la de Charlie Brown.









Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

ErCascky LA KATANA AMARILLA dijo
Muy bueno este post !! Felices fiestas !!
24 Diciembre 2007 | 01:19 PM