La Coctelera

Francisco Gordal

2 Enero 2008

La noche Diez.


Pues no es habitual que hablemos de cómo duerme nuestro héroe. Sin embargo, aquella vez ocurrió algo digno de contarse. La familia se fue a dormir, toda excepto Juan Gordal. Éste se quedó con Diez viendo la tele.

-¡Baja eso!-dijo Fran
-Mejor me voy ya a dormir –aclaró Juan.
-Eso, a ver si podemos cerrar los ojos de una vez.

Sin embargo, cuando Juan se fue a dormir y Diez se metió como tenía por costumbre bajo su cama, el can empezó a ladrar y gruñir.

-¿Qué le pasa a ese bicho? –preguntó Fran
-No sé. Le haré cucamonas a ver si se calla.

En un primer momento, Juan logró callar al perro. Pero 10 minutos más tarde de nuevo los ladridos del perro despertaron a la familia.

-¿Presentirá algo? Los perros detectan los terremotos –afirmó Fran.

-Pues si es eso –decía Doña Marta-, no podemos hacer nada, pero podríamos sacarle a ver si se calla.
-Ya lo hago yo, mamá –dijo Juan-. Tú mañana madrugas, pero yo tengo turno de tarde.

Juan se vistió y sacó al perro a la calle. En el momento en que salió de casa eran las 3:00 a.m. Fran pensaba, y no le faltaba razón, que al día siguiente no iba a poder levantarse nadie de la casa. Juan volvió, se acostó de nuevo y Diez volvió a meterse bajo su cama. Y de nuevo empezó a gruñir. Fran, que empezaba a soñar que estaba en una especie de Valhalla vikingo donde unas rubias exuberantes le servían un banquete de carne asada y vino, se cabreó por ver que aquello no reamas que un sueño y porque el perro no parecía dispuesto a callar. Carolina se despertó y con su habitual “optimismo” preguntó:

-¿No estará enfermo?
-No parece, Carol. Ladra como un perro sano.
-Vamos a ver si dándole de comer...-propuso Juan.

Y en ese momento cayeron en la cuenta de que Diez sólo ladraba bajo la cama de Juan.

-Mira bajo tu cama, hermano –dijo Fran

Juan no logró ver nada, pero Diez empezó a ladrar mirando a un punto de la cama. Ahí estaba la causa de todo: un transistor encendido.
Como tenía los cascos puestos Juan no lo oía, pero Diez, con un oído de perro, sí.

-¡La madre que te parió! –exclamó Fran-. Nos dejas la radio sin pilas y nos impides dormir.
-Lo siento, Fran. Pero mira, ya podéis sobar tranquilos.

Eso era cierto. Fran volvió al Valhalla pero entonces sonó el despertador. El único que ya dormía placidamente en la casa era Diez.

Tags: dia a dia, diez

servido por javier-caspito 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

anakenobi

anakenobi dijo

Estas cosas pasan hasta en las mejores familias!je je

2 Enero 2008 | 12:07 PM

aereon

aereon dijo

Jajajjajajaja, si es que el perro sabía que algo pasaba.

2 Enero 2008 | 06:16 PM

bree

bree dijo

Joder...pues ya creía yo que iba a pasar un terremoto...je je ...muy bueno.
Espero que los Reyes te traigan muchas cositas...

3 Enero 2008 | 07:19 PM

ErCascky LA KATANA AMARILLA

ErCascky LA KATANA AMARILLA dijo

Ay,, esos animales peludos. Yo tambien pensaba que iba a detectar algo gordo, y solo fue el mp3. qué mamoncete, jejeje.
FELIZ 08

4 Enero 2008 | 07:19 PM

jaimixx

jaimixx dijo

Sería interesante saber que emisora de radio le estaba provocando tanta rabia a Diez

11 Enero 2008 | 08:21 AM

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Sobre mí

Éstas son las aventuras de un chico cualquiera de Madrid, que sigue fascinado por ciertas cosas hasta extremos casi enfermizos. Creo que mucha gente habrá vivido situaciones similares a las que afronta nuestro protagonista, un chico soñador de grandes mujeres Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime Y del oeste americano Y basaba su vida en tres preceptos
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