La noche Diez.

Pues no es habitual que hablemos de cómo duerme nuestro héroe. Sin embargo, aquella vez ocurrió algo digno de contarse. La familia se fue a dormir, toda excepto Juan Gordal. Éste se quedó con Diez viendo la tele.
-¡Baja eso!-dijo Fran
-Mejor me voy ya a dormir –aclaró Juan.
-Eso, a ver si podemos cerrar los ojos de una vez.
Sin embargo, cuando Juan se fue a dormir y Diez se metió como tenía por costumbre bajo su cama, el can empezó a ladrar y gruñir.
-¿Qué le pasa a ese bicho? –preguntó Fran
-No sé. Le haré cucamonas a ver si se calla.
En un primer momento, Juan logró callar al perro. Pero 10 minutos más tarde de nuevo los ladridos del perro despertaron a la familia.
-¿Presentirá algo? Los perros detectan los terremotos –afirmó Fran.

-Pues si es eso –decía Doña Marta-, no podemos hacer nada, pero podríamos sacarle a ver si se calla.
-Ya lo hago yo, mamá –dijo Juan-. Tú mañana madrugas, pero yo tengo turno de tarde.
Juan se vistió y sacó al perro a la calle. En el momento en que salió de casa eran las 3:00 a.m. Fran pensaba, y no le faltaba razón, que al día siguiente no iba a poder levantarse nadie de la casa. Juan volvió, se acostó de nuevo y Diez volvió a meterse bajo su cama. Y de nuevo empezó a gruñir. Fran, que empezaba a soñar que estaba en una especie de Valhalla vikingo donde unas rubias exuberantes le servían un banquete de carne asada y vino, se cabreó por ver que aquello no reamas que un sueño y porque el perro no parecía dispuesto a callar. Carolina se despertó y con su habitual “optimismo” preguntó:
-¿No estará enfermo?
-No parece, Carol. Ladra como un perro sano.
-Vamos a ver si dándole de comer...-propuso Juan.
Y en ese momento cayeron en la cuenta de que Diez sólo ladraba bajo la cama de Juan.
-Mira bajo tu cama, hermano –dijo Fran
Juan no logró ver nada, pero Diez empezó a ladrar mirando a un punto de la cama. Ahí estaba la causa de todo: un transistor encendido. 
Como tenía los cascos puestos Juan no lo oía, pero Diez, con un oído de perro, sí.
-¡La madre que te parió! –exclamó Fran-. Nos dejas la radio sin pilas y nos impides dormir.
-Lo siento, Fran. Pero mira, ya podéis sobar tranquilos.
Eso era cierto. Fran volvió al Valhalla pero entonces sonó el despertador. El único que ya dormía placidamente en la casa era Diez.





Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

anakenobi dijo
Estas cosas pasan hasta en las mejores familias!je je
2 Enero 2008 | 12:07 PM