Comunidad de Madrid. ¿En qué puedo ayudarle?
Mal empezaba el día para nuestro héroe. Debía enfrentarse de nuevo al fascinante mundo de la burocracia. Debía llamar al teléfono de información de la Comunidad de Madrid a preguntar por las listas de admitidos y excluidos para sus oposiciones. Este trago suponía fácilmente un cuarto de hora de conversación telefónica, y a veces no le arreglaban el problema. Ya iba imaginando en su cabeza: “Comunidad de Madrid, ¿En qué puedo ayudarle? ¿El número de orden de la oposición?...” No obstante debía enfrentarse a aquello. Marcó en el teléfono :0...1...2... Y en efecto:
-Comunidad de Madrid. Le atiende Elvira. ¿En qué puedo ayudarle?
-Estoy apuntado en unas oposiciones...
-¿El número de orden?
-Iba a decirle que no lo sé, pero las convocó la Consejería de Presidencia, y quiero ver la lista de admitidos.
La pregunta que nuestro hombre iba a oír a continuación era la más grotesca que jamás había oído, incluso en boca de un burócrata:
-¿Para qué quiere verla?
Al oír aquello nuestro hombre quedó completamente descolocado. ¿Para qué iba a ser? Y considerando posibles alternativas se le ocurrió un castigo para aquella estupidez. Además, teniendo en cuenrta que como casi todas las telefonistas parecía delatar frigidez en su voz, su plan ganaba enteros por momentos.
-Es que me pone cachondo. Es más, ¿me deja oler sus bragas?
-¿Cómo dice?
-Que de pensar en una lista de nombres de desconocidos me pongo verraco. Incluso su voz empieza a parecerme sexi. ¿Sabe?¡Voy a ir a buscarla! La voy a penetrar tan hondo que no podrá andar en una semana.
-En este número no damos ese servicio –decía entrecortada la telefonista.
-¡No importa! En la guía Qdq que tengo delante, he buscado donde está su centralita. Ahora mismo voy a verla y la voy a penetrar como una lima. ¡Más que a penetrar a taladrar!

-Le advierto que puedo localizar su teléfono. La policia va para allá.
-No se preocupe, no me encontrarán. Ya salgo. Va a tener algo duro y palpitante en todos sus orificios. Empezaré por la boca. Elvira me dijo que se llamaba, ¿no? La encontraré.
En aquel momento la telefonista le sacó de aquella ensoñación:
-Pues de la Consejería de Presidencia no se sabe nada.
-Está bien, muchas gracias –dijo Gordal y se fue pensando: “soy un mierda. Ni de eso soy capaz”.





Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

jaimixx dijo
La pregunta era realmente grotesca, no me extraña que se te fuera la cabeza.
6 Febrero 2008 | 11:08 AM