Carol y el teatro.
Pues aquella tarde, Carolina Gordal no dejaba de lamentarse. Incluso con más vehemencia dela habitual.
-¿Qué te pasa? –dijo Fran.
-¡Que la tía Maria Cristina me ha buscado entradas para el teatro y no quiero ir!
La tía Maria Cristina tenía entradas para el teatro casi todas las semanas. Solí llamar preguntando si alguien quería ir.

Una vez Carol se apuntó, y desde entonces todas las semanas la llamaba.
-¿Y por qué te apuntas a eso? –le preguntó Fran.
-¡No me he apuntado! Ha llamado y ha dicho que vaya.
-¿Y tú te has negado?
-No.
-Entonces, por omisión, te has apuntado.
Carol miraba a Fran con una cara de entre rencor e incomprensión.
-¿Pero cómo le voy a decir que me parece una mierda lo que con tanto cariño y dedicación ha hecho para darme una alegría?
-Carol, yo quiero mucho a la tía. Pero sabes tan bien como yo que tienen la costumbre de “arreglarte la vida “ sin preguntar. Mira como a Juan y a mí no nos lo hace.
-Vosotros sois unos cerdos.
En aquel momento la tía Maria Cristina llamó al teléfono. Carol cogió.
-Floritaaaa... –dijo tía Maria Cristina a través del teléfono. Solía llamar así a Carol.
-¿Qué quieres, tía?
-Que he mirado la duración y es una obra larguita –dijo con su tono, siempre muy cariñoso y al mismo tiempo muy cursi.
Carol se quedó lívida y tras despedirla, estalló.
-¡La madre que la parió! Encima es una obra “larguita”!
-¿Sabes lo que merece quien se calla cuando le arrastran? –preguntó Fran.
-¿Qué?
-Ir a ver obras “larguitas”.
Así llegó la hora de salir para Carol y seguía dándole vueltas a lo que Fran había dicho.
Cuando llegó lloraba.
-¿Qué te pasa? –preguntaron todos en casa al unísono.
-¡Que le he dado un disgusto a la tía! –sollozaba Carol- Me había sacado entradas para la semana que viene y le he dicho que se las meta por...

-Si me hubieses hecho caso –le cortó Fran- no hubieses estallado así. Al final has tenido que hacerlo y ha sido más violento.





Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

anakenobi dijo
Si es que es mejor saber decir que no a tiempo. Yo si no estoy segura no digo ni si ni no, asi no pueden decirme nada ja ja les digo que no sé si podré. Tampoco me gusta la gente que te dice que si y luego cambian de planes, esos son unos aguafiestas.
Saludos
27 Febrero 2008 | 12:05 PM