El público.
Sacando a Diez por el retiro, había una zona que era de difícil paso por la cantidad de gente que llega a juntarse. Los domingos, en la zona del estanque de las barcas se forman unas aglomeraciones y corrillos dignos de mejor causa. Eso siempre sorprendía a Fran, porque el motivo eran unos cuantos mimos callejeros, pasacalles y demás fauna que por algún motivo atraían a la gente. Así, por ejemplo, le hacían corro a un payaso que daba gritos estridentes como si fuese una gran estrella.

-¿Pero tan poco tiene que hacer la gente? –decía Fran-. Si no hace nada. Sólo grita.
-Se le paran a cualquiera. Ahora mismo te sacas la cola y te hacen corro.
Unos metros más adelante, había un tipo vestido de hindú soltando una parida sobre como debe de cogerse el alfanje. Pues otro corrillo que tuvo a Fran , Diez y Juan diez minutos retenidos cinco minutos mientras encontraban el modo de pasar.
-Otro mongolo. Además ni siquiera le echan.
-Sí, porque en cuanto hubiese que pagar por esto, se que daban sin público.
Esa era una reflexión interesante. El mismo espectáculo por el que la gente no está dispuesta en modo alguno a pagar si se hace gratuito atrae a todo el mundo. Más adelante otro payaso, hacía gilipolleces que curiosamente sólo le reían los adultos. Los niños pasaban.
-¡Si a nadie le gustan los payasos! Si molasen no se usaría la palabra payaso como insulto.
-Acuérdate de las procesiones de Semana Santa. Da lo mismo lo que pongas. Tristeza por una crucifixión o un tío haciendo el mongo. La gente va a verlo.

Y no había acabado Fran de decir esto cuando entró en la zona de influencia de un marionetista que movía penosamente una bailarina de trapo fingiendo el ballet clásico.
-Pues no es que sea Jim Henson –decía Fran.
-Pero si nadie les riese la gracia dejarían de hacerlo.
-Pero yo digo: ¿cómo a nadie le atraen estas cosas?¿Juan? ¿Me oyes?
Esta vez era Juan el que se había quedado mirando a una pareja que bailaba el tango. Pero al contrario que las otras veces, Fran comprendió muy bien lo que atraía a aquel público: el vestido que llevaba la chica le hacía mostrar el culo al moverse.
-Pues al final la gente no va a ser tan tonta –pensó nuestro héroe.




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

anakenobi dijo
Ja ja! menuda racha llevan entre las afazatas del otro día y la bailarina de tango!
Esta gente es muy cansina, sobre todo los que no hacen nada y se creen con gracia, para eso prefiero que toquen algo, siempre que lo hagan bien claro.
Besos
26 Marzo 2008 | 12:31 PM