¡¿Tú, mamá?!
Pues Fran volvía de la Fnac y encontró una de las cosas que más le maravillaban. Un coro de esos de siete señoras de entre 50 y 70 años que se juntan para contarse entre sí la agonía de su familiar difunto que más haya sufrido al morir. No aportan nunca soluciones o remedios para el trance, solo detallan el sufrimiento con más minuciosidad que cualquier relato gore. No escogen su familiar que haya muerto plácidamente mientras dormía, para sus relatos debe ser el que haya estado tres días agonizando con un dolor horrible y sin poderlo calmar.
-Y luego a uno lo miran mal si ve cine de tripas –pensaba para sí Fran.

Esta figura, relativamente habitual, siempre sobrecogía a Fran. En su cabeza quedaban las frases de esas señoras: “Sufría, sufría. No paraba de gemir” “Y le dolía el costado por lo del hígado” “Ya lo noté yo, que andaba como encogío” “Como el padre, que aguantó un año a morfina, y al final también murió” .Realmente , era difícil de comprender que nadie quedase para tal conversación. Fran pensaba que les pillaría en momentos puntuales de sufrimiento, pero le oyó decir a una de esas damas una frase que lo refutaba: “Bueno, en una semana hablamos del tío Andrés, que se iba envenenando por el mal funcionamiento de sus riñones” . De modo que estas mujeres quedan expresamente, y van sabiendo a lo que van. No dejaba de pensar nuestro héroe como alguien puede aburrirse hasta el punto de apuntarse a semejante coloquio. ¡Y se quejaba de cuando algún amigo le había dado la brasa al ser abandonado por su novia! Había gente que hablaba de hechos dolorosos de verdad y no le importaba escucharlos. Al menos le aliviaba que ni su difunta abuela ni ningún familiar femenino suyo había hecho eso jamás. Su familia estaba limpia. Y todavía le quedaba escuchar la sentencuia final de aquella reunión:
-Cuando lo vi en el hoyo pensé: “descansa en paz que te lo has ganado”.
Gordal pensó que allí se acabaría la cosa pero no, una de las compañeras de la que había pronunciado dicha frase ya estaba introduciendo otra historia semejante. De muy mal rollo llegó nuestro hombre hasta su casa. Creyó haber escapado, pero justo en su portal encontró otro corrillo similar. Y una horrible sorpresa:
-¡¿Tú, mamá?! -dijo
-Ay hijo, es que esta señora acaba de perder a un primo suyo, y yo lo comparaba on un compañero mío con algo de hígado...

Gordal estuvo a punto de llorar. Y encima la interlocutora de su madre dijo:
-Sí que debió sufrir viendo cómo ha reaccionado el chaval.








Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

Lidia Cervantes dijo
Ja ja ja conversaciones no aptas para hipocondríacos... Bufff, si es que la gente se entretiene con cada cosa... Con lo distraidos que son los sudokus...
Un beso
16 Abril 2008 | 03:39 PM