El monstruo.
Gordal seguía cavilando las historias de Atrox Galaxy. Si sus oposiciones del 1 de Junio le salían bien, pensaba dedicarse al funcionariado por la mañana y escribir la Space Opera que le haría famoso por las tardes. De momento tenía al capitán Tísam, a una malvada Emperatriz... Sin embargo quería crear algún monstruo que diese miedo, de efecto similar al Rancor de Star Wars. Y estaba bloqueado. No era tan fácil inventar un bicho que no existiese y hacerlo amenazador.
-Fran, vente a sacar a Diez –le dijo Carol.
-Es que estoy en proceso creativo –respondía Fran.
-Déjate de esa gilipollez. Creía que estaba superada.
-Estará superada cuando sea un genio creador.
Fran no dejaba de darle vuelta. Pensaba en algún animal terrestre que le sirviese de inspiración. Y un grito de Carol lo sacó de sus pensamientos:
-¡Mira por donde llevas a Diez!
Fran miró y cayó en lo que preocupaba a su hermana: el perro estaba a punto de pisar una hilera de procesionarias del pino. Estas orugas segregan una secreción irritante y con solo tocarte pueden provocarte un sarpullido. El difunto Trece estuvo a punto de morir asfixiado por lamer una, que le hinchó la lengua de tal manera que no le dejaba respirar. ¡Allí estaba su monstruo!
-¡Gracias, Carol! ¡Me has dado una gran idea! –dijo Fran
-Sí, mirar por donde pisas.






Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

golosinas dijo
si al final te inspiras mas en la calle que frente a una hoja en blanco.
besitos.
7 Mayo 2008 | 09:14 AM