La Coctelera

Francisco Gordal

11 Junio 2008

Poción mágica casera.

- Basta por hoy, vámonos a casa –dijo el Grelos tras acabar su cubata.

Había sido una noche muy larga. Desde las ocho de la tarde Julián, el Grelos, Abadía y por supuesto, Fran, habían estado dando tumbos por el centro. Ahora eran las 2:00 de la madrugada y tras varios garitos, copas, partidas en las máquinas de los locales nocturnos, y alguna alegría a la vista en forma de curvas de alguna chavala, se enfrentaban a la vuelta al hogar ya sin metro y con los autobuses sólo a determinadas horas.

-¿Tenéis para un taxi? –preguntó Abadía.

Fran intentó parar uno en La Castellana. Pero aquel taxista, demostró ser un hijo de perra: parecía que iba a parar y al llegar a la altura donde nuestros amigos le esperaban echó a correr en dirección a La Cibeles.

-¡Hijo la grandísima zorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrra! –dijo Fran y le arrojó el vaso de plástico donde había bebido su último cubata.
-¡Cálmate, tío! –le dijo Julián-. Aunque sí es cierto que me gustaría cogerlo de la pechera y darle dos hostiejas.
-Pues a echar patas –sentenció Abadía, con su habitual laconismo.
-Yo estoy molido –dijo el Grelos.
-Pues tendrás que forzar un poquito –le dijo Fran.

Por el camino encontraron a dos borrachos que no se tenían en pie, pero parecían tener muchas ganas de que les saltaran los dientes.

-¿Qué miraisss, mariconas?

Fran notó que Abadía se cabreaba y quería darle su merecido a aquellos dos truños lamentables.

-Tio, déjalos ir. Si a poco que se descuiden su ojete va a degenerar hoy en bebedero de patos –razonó nuestro héroe.
- ¡Pero estoy hasta los huevos de taxistas hijos de puta y encima que vengan los mongolos estos a dar murga!

Fran, aunque intentaba mantener la calma, también estaba molesto. De echo pensaba en tomarse una especie de poción mágica como la de Panoramix y poner las cosas en su sitio. Y más cuando a las 3:30 , al llegar a su casa, casi no tenía fuerzas. Pero cuando se dirigió a la cocina a por la cena... ¡Oh, sí! ¡Calamares en su tinta! Justo el plato con el que soñaba encontrarse. Doña Marta Palacios los habría servido de cena, y en la olla quedaban para unos dos platos. Cuando los calentó, se le hacía la boca agua pensando en que además, los chipirones son de los platos que ganan con el reposo. Y al ponerlos en la mesa con arroz blanco, Fran sentía como con cada cucharada iba recuperando las fuerzas. No es la poción mágica –pensaba-, pero servirá

servido por javier-caspito 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jaimixx

jaimixx dijo

Me ha encantado la expresión "me gustaría cogerlo de la pechera y darle dos hostiejas"

11 Junio 2008 | 02:45 PM

pemm

pemm dijo

jajaja....
A mi tambien...
Buena frase....

11 Junio 2008 | 05:39 PM

lascosasdepepe

lascosasdepepe dijo

muy bueno.......un abrazo.

11 Junio 2008 | 08:07 PM

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Sobre mí

Éstas son las aventuras de un chico cualquiera de Madrid, que sigue fascinado por ciertas cosas hasta extremos casi enfermizos. Creo que mucha gente habrá vivido situaciones similares a las que afronta nuestro protagonista, un chico soñador de grandes mujeres Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime Y del oeste americano Y basaba su vida en tres preceptos
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