¡Oh, no! ¡Ella otra vez!
Pues serían las 7:30 a.m. cuando sonó el teléfono de la casa de nuestro héroe. Acudió a cogerlo La voz de una mujer desconocida de unos 50 y pico años Le contestó:
-Ho...la, bueeeeeeeeeeeenos díiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiias. ¿Es el 91 663 40 01?
-Sí, ¿ qué quiere?
-Puuuuuu...es queeeeeeeeeeeeería saber... si ustedes han llamado a mi teléeeeeeeeeeeeeeeeeefono.
-No, no hemos llamado.
-Pueeeeeeeeeeeeees es que... me apareeeeeeeeeeeeee...ce este nú...mero en mi movil
-Pues si hemos llamado será un error. Debería colgar que está consumiendo saldo.
-Peeeeeeeeeeero es que el nú...mero...
-Oiga, perdone la pregunta, pero no me estará gastando una broma –dijo Fran asqueado por la peculiar habla de aquella paisana.
-No, va muy... en seeeeeeeeeeeerio. ¿Pueeeeeeeeeeeeeeedo...borrar...lo?
-Sí, y hágalo ya.
Pasadas dos horas, Carolina se levantó y el teléfono volvió a sonar. Carol cogió, y estuvo como unos 7 minutos hablando, lo cual llamó la atención de nuestro héroe.
-Carol, ¿qué pasa?
-Ahora te digo.
A Carol le costó 10 minutos más acabar la conversación.
-Pues es que llama una señora que habla como entrecortado, y dice que tiene nuestro número y si la hemos llamado.
-Pues creo que yo he hablado con ella antes. Y por como habla no sé si será retrasada o algo.
-¿Y por qué no le has dicho que no la hemos llamado y podía borrarlo?
-Si lo he hecho, pero...
El sonido del teléfono interrumpió a Fran.
-¿Diga?
-Ho... la bueeeeeeeeeeeeenos díiiiiiiiiiiiiiiias.
-Señora, ya le hemos dicho mi hermana y yo que no la hemos llamado y si lo hemos hecho ha sido un error.
-Cieeeeeeeeeeeeeeeeeerto. Per...done.
-A ver si esta va a ser como la que llamaba a casa del capitán Haddock confundiéndose con la carnicería y encargando costillas –dijo Fran a Carol.

Sin embargo, pasó toda la tarde y cuando Doña Marta palacios volvió, sonó el teléfono. La madre de nuestro héroe tan acelerada como siempre, estuvo diez minutos hablando y al acabar dijo:
- Oyequehallamadounaseñoraquehablacomoentrecortado...
-¡Joder ella otra vez! Al menos esta vez ha encontrado la horma de su zapato.







Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

Lidia Cervantes dijo
Ja ja ja... Ayyy, contestar al teléfono ultimamente es toda una aventura... Si, si... A veces hasta es una llamada para uno y todo...
En mi caso, lo más divertido es una casa de masajes, que tiene el mismo número que yo salvo el último dígito... :-D Te puedes imaginar el jolgorio familiar cada vez que se equivocan.
Un besote.
18 Junio 2008 | 10:30 AM