Vicentina.
-Tengo que sacar a Diez, ¿no? –preguntó Fran a las 21:00.
-Pues si no viene Carol, supongo que sí –respondió Doña Marta.
-En fin, Diez, vámonos, pero tu amita no aparece últimamente por casa.
Así, un día más, nuestro héroe asumía una tarea que correspondía a su hermana. Desde que esta salía con un cocinero de nombre Alvaro, no paraba por la casa de los Gordal Palacios. Lo jodido es que además, uno no se sentía capaz de echarle la bronca, pues antes de esta época solía estar alicaída en su cuarto, de modo que preferían verla activa. Sin embargo, al sacar al can, Fran la encontró en la calle.
-¡Dichosos los ojos!
-Ay, Fran, qué día más bueno he pasado. He disfrutado muchísimo.
Fran no se sintió capaz de aguar la fiesta a su hermana.
-Bueno, sube a casa que vamos a cenar.
-¡Por favor, tráeme un bollo!
Y de nuevo Fran se asombraba de la insolencia con que una hermana que le sacaba 8 años le pedía de modo semejante a una niña de guardería “caprichitos”. Pero no se sentía capaz de recriminárselo.
-Está bien, sube a casa y te lo llevo.
Fran era feliz viendo a su hermana contenta, por lo que era capaz de tragar con todo. Observó como engullía la palmera que le había comprado y se sentía reconfortado. Pero de todas fomas su hermana le dejó poco tiempo de disfrute.
-Me voy a un concierto.
-¡Pero si acabas de volver!
-¡¿Me lo vas a negar?! –dijo con su recurso de casi llorar, que siempre le daba resultado.
-Está bien, vete. Pero eres peor que Vicentín el de la Hora Chanante.



Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

pemm dijo
Brutales,los Monthy Python españoles...!!!!!!!!!!!!
9 Julio 2008 | 04:06 PM