La taberna vikinga.
-¿Otra vez te vas con el cocinero? –preguntó Fran a Carol.
-Sí, pero esta vez deberías venirte conmigo.
-¿Por qué? -Vamos a La Taberna Vikinga, y bien sabes que Álvaro se lleva un grupo de 18 cada vez que sale.
-¿La Taberna Vikinga? ¿En qué consiste? No será el bar de los del Real Madrid.
-No, es como serían los sitios de los vikingos. Te sirven en cuernos y...
Fran imaginaba una especie de Walhalla donde unas rubias exuberantes le sirviesen asados e hidromiel antes de pegarse un revolcón con él.

-Me parece que no será como imagino, pero en fin, voy a verlo.
Y así, nuestro héroe dio con su hermana en Alcorcón donde esperaban Álvaro y su tropa. Éste les condujo rápidamente al bar y visto por fuera en nada se diferenciaba de cualquier otro garito donde uno pueda tomarse un tercio.
-¿Y las rubias? –preguntó Fran. -¿Qué rubias? –dijo el cocinero. -Deja, no te preocupes por bobadas –respondió Carol. -Bueno, al menos servirán cuernos de cerveza –dijo nuestro héroe.
Fran pidió uno, pero quedó decepcionado al ver que en el cuerno no cabía ni un botellín. Para colmo la cerveza tenía un sabor extraño y el interior del mismo despedía un olor como a tuétano. ¡Me cago en Odín y Thor diez mil veces!, pensaba para sí nuestro héroe. Pero entonces le dijeron algo que le devolvió su fe en el Walhalla:

-¿Qué quieres cenar? –le dijo Carol. -¿Vamos a cenar? -Pues sí, y te advierto que aquí las raciones son abundantes.
Fran echó una ojeada a la carta y pidió una hamburguesa. Y de entrada le sirvieron unos cangrejos de río. Mucho tiempo había pasado de la última vez que nuestro héroe probó aquellos crustáceos. Y le gustaban. Pero se le salieron los ojos al ver la “hamburguesa vikinga”. Era del diámetro de un queso manchego. Y bien aliñada estaba buena, muy buena. Mejor que las de cualquier Burguer.
.¿Puedo tomar una jarra con ella?
El jugo de la cebada, como siempre, revivió a nuestro héroe. La Taberna Vikinga era un sitio bueno pero había que saber lo que uno pedía. Porque los cuerno eran una engañifa por hacer la gracia. No es el Walhalla, pero vale, pensaba ahora Fran.




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

Lidia Cervantes dijo
Los cuernos siempre son una engañifa.... ;-P Si no, ya no serían cuernos...
Atodo esto solo le falta la Cabalgata de las Walkyrias de fondo, para acabarlo de redondear.
Feliz semana.
Besos
14 Julio 2008 | 10:46 AM