Aún más viejuno.
De nuevo envejecer. De nuevo el día del cumpleaños. De nuevo a sentirse mayor. Y es que eran ya 27 los que caían encima de nuestro protagonista. Aquella vez lo había aceptado mejor... y paradójicamente le hacía sentirse mal pues creía que aceptar eso era síntoma de vejez. Se levantó y lo primero que se encontró fue a Don Luis Gordal que le dijo sonriente:
-Buenos días, hijo. Felicidades.
-Muchas gracias papá.
La alegría de Don Luis hizo sentirse mejor a Fran. Pero poco despues empezó a pensar de nuevo en lo viejuno que se sentía.
-Hola, Fran. Felicidades y toma para comprarte algo.
Doña Marta le dio 100 € y a nuestro sujeto se le iluminó la cara pensando en los tebeos y la guía de Indiana Jones que se compraría. Joder, a mis años, pensó de pronto y de vuelta a sentirse mayor.
-Felicidades hermano.
En esta ocasión era Juan quien hablaba.
-Gracias, Juan.
-Toma – le dijo y le entregó un paquete.
-¡Una camisa Armani! ¡Cómo has cambiado, Juan!
-Que ya tienes una edad...
Fran sonrió, pero todavía daba vueltas al último comentario de Juan, cuando le habló Carolina:
-Toma, Fran y felicidades.
El regalo de Carol eran tres pelíulas de monstruos de Ray Harryhausen.
Y despues le llamó Julián:
-Felicidades tío. Hoy nos vamos a celebrarlo a la casa de Jaime.
No importa envejecer, con esta gente todo tiempo es poco, concluyó Fran.






Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

carlos ene eme dijo
Amigo Jav:
Qué razón tiene nuestro héroe. Envejecer rodeado de gente que te quiere y que se acuerda de uno, no tiene precio. Lo demás son tonterías.
Un saludo.
Carlos.
28 Julio 2008 | 10:21 AM