Una sensación molesta.
Pues las fiestas de San Cayetano llegaron, y Fran y Juan, con poco más que hacer en un Madrid vacío decidieron ir a la feria que se instalaba con tal motivo en Lavapiés. De entrada llamaba la atención la cantidad de puestos de comida que había. Fran no podía evitar quedarse casi hipnotizado ante esas costillas adobadas, morcillas, pan payés... y por supuesto la "golosina" típica de Madrid: las gallinejas y entresijos. Juan lo vio.

-Venga –le dijo-, lo estás deseando pídete un buen bocata y un mini de cerveza.
-Ya no tengo la capacidad de jalar que tenía hace un año.
-No te hagas rogar...
Así, en un abrir y cerrar de ojos, los dos hermanos tenían una fuente de calamares fritos y otra de pan payés entre medias.
-Entra bien, ¿eh?
Fran no contestó tragando el último pedazo de pan.
-Sí, pero a mi me gustaría un bocata de gallinejas.
-Píllalo, ya sabes que a mi comer oveja...
Así lo hizo Fran, regando todo con dos minis de cerveza cada uno.
-Yo me doy por servido –dijo Fran.
-Venga, vamos a pillar una tortilla de papas.
Fran intentó convencer a su hermano de que no iban a poder con ella, pero Juan insistió. Y una tortilla entera, muy gruesa además, le fue servida. Al principio la gozaron, pero ¿nunca han tenido esa sensación de que les gustaría acabarse el plato pero el estómago sencillamente ha cerrado? Eso les ocurrió a nuestros dos protagonistas.
-Pilla tú, no puedo más –dijo Juan.
-Lo has pedido tú, no me seas mariquita.
-Es que no puedo más
-¡Media tortilla! En un planeta donde cada dos segundos muere un niño de hambre, ¿crees que se puede tirar comida?
-Pues no, pero no puedo más.
-Yo no pienso tirarlo. Coge ese plato.
Juan dejó la tortilla al lado de un mendigo borracho, y creía haber echo lo correcto, pero una señora comentó:
-Seguro que ni es capaz de comérselo cuando se levante.
Y este comentario dejó a ambos con la molesta sensación de que un montón de somalíes les miraban con desprecio el resto del día.





Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

Lidia Cervantes dijo
Uffff... ¿Como saber cuando haces lo correcto en estos casos?...
Siempre queda el método romano... El que utilizaban en el triclinium... Pero, claro, ahora ya no está bien visto :-)
Besos. Feliz semana
18 Agosto 2008 | 12:53 PM