La odisea veraniega.
Uno de los últimos días de agosto, Fran y Juan Gordal volvían de las tiendas de cómics de la Calle Luna y con la garganta seca.
-Vamos a tomar una caña, Fran.
-Iba a proponerlo.
Así comenzó una búsqueda de bebida y sombra más dificultosa de lo que esperaban. En la Plaza Mayor no había sitio. Todo esto bajo el sol del verano.

De modo que siguieron hasta Lavapies. Y todos lo bares y terrazas habían cambiado de nombre por otro:
.
-Me cago en la mar, tira hacia Atocha –dijo Juan.
Entre Lavapiés y Atocha hay varios lugares de bebida, pero todos estaban llenos.
-Evidentemente, muchos habrán tenido nuestra misma idea, y a menos sitios abiertos, más llenos los que hay.
-No puede ser tan difícil tomarse una caña. Abre bien los ojos
Pero no había un solo sitio al aire libre.
-Bueno, vamos a entrar en uno –dijo Juan, y en cuanto entró el efecto de sauna le hizo salir.
-Vámonos a casa, y bebemos allí –dijo Fran ya vencido por el cansacio.
Pero justo al irse, Juan encontró a Pablo, un amigo suyo en una terraza.
-Sentaos y tomad algo, hombre.
No tuvo que repetirlo dos veces. Nuestros protagonistas vieron en él un regalo del cielo.
-¡Con qué ansias bebéis! Se diría que venís de una odisea.
-Pues más o menos es lo que ha pasado –dijo Fran.






Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

jaimixx dijo
Haber vuelto al, ya famoso, bar okupa
3 Septiembre 2008 | 11:38 AM