El Presidente.
Juan Gordal volvía a las 12 de la noche de sacar a Diez. Cuando sonó el telefonillo, Fran acudió a abrirle, pero poco después el telefonillo volvió a sonar.
-¿No has pasado? –preguntó Fran y apretó el botón de nuevo.
-Esto da el zumbido, pero no puedo pasar.
-Ya bajo a abrirte.
-¡Eltelefonillorotovanatenerqueveniraarreglarloyyonopuedomásy...! –interrumpió Doña Marta Palacios
-Mamá, cálmate que te va a subir la tensión –dijo Fran y se puso en camino.
Cuando le abrió la puerta a Juan este le hizo notar algo:
-Mira ese cartel.
En efecto había un letrero en la portería donde el presidente de la comunidad de vecinos, un auténtico grano en el culo de toda la casa, advertía:
NO ABRAN LA PUERTA A DESCONOCIDOS.
HA ENTRADO GENTE EXTRAÑA QUE SE ESCONDE EN LAS ESCALERAS.
SI PERSISTE ESTA TÓNICA SE DESCONECTARÁN LOS TELEFONILLOS Y TENDRÁN QUE BAJAR A ABRIR.
Fran preguntó a su hermano:
-¿En qué momento hemos tenido ningún incidente?
-Yo no recuerdo ninguno.
-Pero el mongolo este, muy feliz porque tiene el cargo que nadie quiere, se ha sentido así más hombre. ¡Olé sus cojones!
-Como la otra vez que se empeñó en dejar el contenedor de papel dos manzanas más arriba, porque según él obstruía la entrada.
-Sí, ahora, por su puta culpa, a veces es una odisea ir a tirarlos. ¿Sabes qué voy a hacer? Cuando no pueda entrar voy a llamarle a él a que venga a abrirme. Y no por el telefonillo, sino tirándole piedras a su balcón y con un cuerno medieval de esos que suenan como una sirena de barco.





Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

Cisneros dijo
Es que hay gente que se toma demasiado a pecho sus funciones, se exceden en el cargo y pasa lo que pasa. Ese tío actúa de esa manera para que no lo volváis a votar nunca mais.
Un Saludo
17 Diciembre 2008 | 10:49 AM