Libertad para los osos.
-Fran –preguntó Carolina-, ¿tienes algún buen libro para leer?
-Bueno, ya sabes que te suelo preguntar lo que te gusta...
-Mira, me gustaría uno sorprendente, pero ambientado en este mundo.
-Pues mira, éste creo que te gustará: Libertad para los osos –dijo Fran-. De John Irving, famoso por Las Normas de la casa de La Sidra.
Este libro era bastante peculiar: dos jóvenes austríacos pretenden irse a un viaje iniciático por los Alpes y después liberar a los animales del Zoo de Viena.
-Parece interesante –decía Carol-. Pero seguro que no llegan a hacerlo.
-Eso tendrás que descubrirlo. El libro empieza cuando se van en moto por ahí, pero el final es muy sorprendente. Y los dos personajes, únicos.
-Seguro que quieren mucho a los animales.
-Sobre todo a los osos, y al órix, un antílope que reconocen por tener unos cojones enormes y colgantes...Pero también es un repaso a la historia reciente de Europa central.
-Bueno, pásamelo.
-Te gustará bastante, especialmente, los capítulos en los que hacen guardias nocturnas en el zoo pensando en liberar a los animales:
"Debo confesar que no he visto pruebas de que se cometan verdaderas atrocidades contra los animales, ni por parte del personal del zoo ni de los visitantes. Medidas desdichadas sí, pero no atrocidades. Seguiré vigilando, naturalmente, pero por ahora será mejor que no salga de mi escondite. Pronto oscurecerá y podré investigar más a fondo (...)
Vi que cuando el zoo está a punto de cerrar algunas personas salen incluso trotando, presas del pánico ante la sola idea de pasar allí la noche.
Pensé que sería mejor no esconderme en ninguna jaula, para ue no me descubriese un guardián"·



Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
