Cuando un amigo te chafa el día.
Los profesores de la academia dieron a Fran el resultado de aquel test sobre el temario de las oposiciones: ¡25 aciertos sobre 25 preguntas! En cuanto llegó a casa, Fran lo pregonó a viva voz. Incluso en la comida. Al sacar a Diez, Carol, que iba con él, ya se hartó:
-Hijo, comprendo que eso te suba la moral, pero a ver si eres capaz de repetirlo en octubre en el examen de verdad.
-Perdona que me ponga pesado, Carol, pero es una alegría muy grande. Ahora mismo no me imagino nada que me pueda chafar el día.
-¡Pues qué será si lo consigues en las opos de verdad!
Fran pensó, en darse algún homenaje, comprase alguna película, un tebeo... Decidió salir aquella noche atomar algo con sus amigos, y sólo encontró a Marcelo. Marcelo le invitó a una caña en el Dos, pero entonces, como quien no quiere la osa se lo soltó:
-¿Sabes que Julián se ha levantado con una parálisis facial?

-¿En serio?
-Como te lo digo. Eso es muy serio para jugar.
En efecto, nadie en su sano juicio gastaría esa broma. Además, Marcelo estaba siempre muy enterado de todo lo que rodease al grupo. Ya aquel intrascendente 100% deaciertos había perdido toda importancia. Fran estaba en un sin vivir cuando llegó a casa, y escribió a Julian un SMS. La respuesta le tranquilizó ligeramente:
"Stoy Bien s fallo pqño de los nrvios facials l mdico dic q se m pasara"
Aquel mensaje era un alivio, pero Fran estaba deseando ver a su amigo. Las oposiciones, y más la extraoficiales de puedn aprobar siempre, pero sobre las cosas realmente importantes, no solemos tener control alguno.
Dedicado a un tipo que me lo ha hecho pasar mal. Mucha fuerza, tío.



Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
