El presidente que merecen.
Retrocedamos cuatro años. Ese infame club vecino del Atlético de Madrid había pasado una época de éxitos. Eran éxitos totalmente inmerecidos,`pero todos sabemos que este club es el perfecto ejemplo de la llamada suerte de los tontos.Se hacían llamar, por entonces, Los Galácticos. pregonaban a los cuatro vientos que todos los cracks estaban con ellos. Lo cierto, es que esos cracks, eran El Gran Mongolo, una microcefálica de la peli La Parada de los Monstruos gorda, a la que no dejaban de silbar todos los partidos, un francés, que la única imagen que ha dejado de su paso por el fútbol es un cabezazo a traiciíon a un rival en su último partido,
el prototipo metrosexual (dicen que guapo, pero pésimo futbolista y más que guapo se diría afeminado) y un portugués a quien nadie vio jamás ser decisivo en ningún partido. Y comandando todo un presidente turbio, metido en escándalos inmobiliarios, y prepotente como él solo. Un presidente que cada día, con eso que se llama "el comportaminto señorial del público del Bernabeu" se llenaba la boca con frases del tipo:
"No puedo traer figuras porque todas están ya en el (nombre censurado por ser indigno de aparecer en este blog)".
Este presidente, valiente como el solo, como demostró huyendo en cuanto se cuestionó su modelo, ahora demostró ser además un hombre de palabra: "Jamás volveré a los sitios de los que me marche", dijo. Pues bien, Fran se enteró el dia trece de que este personaje volvía al ruedo.
-Bueno -dijo para sí nuestro prota-, están atrapados en un bucle temporal. Ahora, que menuda imagen deja este individuo de él y de su club.




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
