Leer a punta de pistola.
Doña Marta Palacios volvía del instituto asombrada:
-Todas mis alumnas leen los libros esos de vampiros, los de la película Crepúsculo.
-Sí, han tenido mucho éxito -dijo Fran.
-Vosotros decíais que la película era muy mala.

-Y lo es, pero creo que es un tipo de historia muy del gusto de las quinceañeras. Mira, son unos libros que me repugnan, pero me gusta que la gente lea, y más el público joven.
-Bueno, no exageres. Estos días está la feria del libro y siempre está llena.
-La feria está siempre llena porque muchos creen que ahora lo propio es ir allí. Pero comprar solo libros de autoayuda, de cocina... Mucha gente ha perdido el gusto por la lectura.
-Pues yo me he comprado un tomo de los Episodios Nacionales de Galdós, y me lo voy leyendo con mucho gusto.
-Hombre, no hay que generalizar. Pero yo te digo que hay gente que solo lee por obligación, y qu le resulta imposible disfrutar un libro.
-Pues qué triste, hijo. En fin, me voy al dentista.
Pasó aquella tarde, y Doña Marta volvió.
-Hijo, tenías que haber estado. Me he encontrado una señora le yendo un libro de cocina y hen un momento dado, se ha dado cuenta de que yo tenía los Episodios...
-¿Y?
-Que va y me pregunta: "¿Usted se lee libros tan gordos?"




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
