El peor lugar para un perro.
-Venga, ¿salimos ya? -dijo Fran.
-Deberíamos llevarnos a Diez -dijo Juan.
-¿Por la mañana? ¿Y a la feria del libro?
-Hombre, vamos al Retiro, pues nos llevamos al perro.
-Está bien.
Parecía una cosa lógica, pero no tardó mucho en comprobarse que la feria no era lugar para Diez. Si el perro entró con mucha alegría en el parque, en cuanto vio en gentío no quiso avanzar.
-Venga, Diez -decía Fran-. Si te paras aquí será peor.
Pero poco después, la correa del perro se enredó con una señora de esas que solo miran libros de cocina y hogar, y solo durante la Feria.
-A ver si tenéis más cuidado con esa mierda de perro -dijo la maruja.
-Y usted con meter la pata -respondió Fran.
-Tendremos que cogerle en brazos -decidió Juan.
Dicho y hecho, pero cuando Juan quiso mirar un tebeo, tuvo que pasar al perro a brazos de su hermano. Y Diez aullaba
-Voy a coger rápido lo que sea, y vamos a salir de aquí -dijo nuestro héroe, y devolvió el perro a Juan. Éste no puedo cogerlo bien con la bolsa, y el can empezó nuevamente a aullar.
-Hoy he aprendido -dijo Juan-, a no volver a llevar perros a tiendas de libros.



Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

ciudadanakeing dijo
Animalitos, sobre todo los pequeños se asustan mucho de las multitudes, los ruidos, al nuestro también le pasa.
15 Junio 2009 | 03:04 PM