El Tour siempre es el Tour.
-¡Esto ya sí que es el acabose! -exclamó Fran viendo la llegada de la etapa reina de los Pirineos en el Tour.
-Llegada al sprint en la etapa del Tourmalet, vivir para ver -agregó Juan.
Y es que lo que estaba pasando en la carrera más importante del calendario ciclista no tenía nombre. Una semana consumida, los Pirineos pasados, y ni un ataque, ni un movimiento... Todo el santo día escuchando que si el equipazo de Astaná, que si la lucha entre Contador, la estrella de los últimos años del ciclismo español, y Lance Armstrong, antaño heptacampeón, que no pudiendo ver tranquilo desde su casa en Texas la carrera había vuelto, y no se les había visto. Y el resto del pelotón, como dando por buena la derrota a manos del Astaná. Y también merecían un buen palo las cabezas pensantes del Tour. No se les había ocurrido nada mejor que diseñar la Etapa reina de los Pirineos situando el Tourmalet justo en medio de 160 Km, completamente llanos por lo demás. Lógicamente, el puerto más mítico del ciclismo mundial pasó a ser una mera anécdota.

-No sé si es el peor Tour de la historia, pero desde luego es el peor que yo he visto -sentenció Fran.
-Trazado malo, ciclistas vagos...En fin, quedan dos semanas.
-La primera de las cuales son todas las etapas de transición, llanas, para el Sprint... Gana encima todos los sprints el Cavendish ese. Este Tour va a ser una mierrrrrrrrrrrrrrrrda.
La primera de aquellas dos semanas fue un auténtico tostón. Aunque las carreras ciclistas siempre tienen el aliciente de ver paisajes, pueblos. Pero en la tercera semana de competición, las cosas cambiaron. En la mprimera etapa alpina, Contador acabó con la "bicefalia" de su equipo.
-¡Menuda locomotora, cómo se va! -gritó Fran, disfrutando del deporte de las dos ruedas por primera vez en aquel año.
-¿Y Armstrong? -preguntó Doña marta.
-No ha podido seguirle.
Y al acabar aquella etapa, contador era líder por 2:45 de ventaja. Pero dos hermanos luxemburgueses, Andy y Frank Schleck no le dieron un repiro en las etapas siguientes, todas montañosas, salvo una contrarreloj. Y Armstrong no dejó en ningún momento de intentar lucirse.
-Yo tengo miedo a Armstrong -decía Doña Marta.
-Está bien, pero se come do minutos cada día.
Al final, Contador ganó el Tour, por delante de Andy Schleck, y del americano. Y la tercera etapa sí dejó lucha y espectáculo. El día en que Contador recibía su trofeo, Fran dijo:
-Al final el Tour es siempre el Tour.
-Entonces, ¿perdonas las dos primeras semanas? -le preguntó Doña Marta.
-Sí, perdono, pero no olvido. No quiero volver a ver llegar el sprint en la etapa del Tourmalet.

Dedicado con cariño y admiración a Alberto Contador, que relativamente joven, ya tiene las tres gtrandes vueltas en su palmarés. No todos pueden decirlo. Y con rabia e indignación, a quien diseñó el Tour de este año.



Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

jake dijo
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4 Agosto 2009 | 02:09 AM