Las vacaciones de los Gordal Palacios.
-Bueno, de momento se acabaron los papeleos! -dijo doña Marta.
-Llevas unos días frenética mamá. ¿Qué pasa?
-Ay, hijo. Los del registro civil, que no paran de marearme.
-¿En pleno verano?
-Sí, hijo. Los papeles siempre encuentran la forma de perseguirte.
-¿ Y por qué no lo dejas y descansas?
Y aquí doña Marta sonrió de oreja a oreja:
-Porque, hijo, llevamos varios años sin salir y este nos vamos.
-¿En serio?
-Sí, hijo volvemos a irnos a la playa.
-Habrá que ver si convencemos a Juan, que nunca quiere ir a ningún sitio
-¿Me ayudarás a convencerlo?
-Haré lo que pueda, mamá, pero ya le conoces.
Y en efecto, Fran se las vio y deseó intentando convencer a su hermano, pero éste declinaba una y otra vez la invitación.
-Tu hermano nos va a volver a todos locos -dijo Doña Marta casi llorando.
-Bueno, mamá, pareces nueva, sabes que siempre se comporta así.
-Pues yo este año me voy aunque muera en el intento.
-Y yo contigo mamá. Vamos a disffrutar.




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
