El primer baño.
-Vamos, Fran. Hoy es el día.
Es increíble el placer que produce una cosa tan tonta.
Varios años esperándolo. Vestirse para la ocasión. Viajar. Preparativos. Bajar la acera solo algunos escalones... Y ahí estaba, de nuevo el agua del mar.
-Es increíble como me gusta darme el primer baño, madre.
-Es que en Madrid no podemos.
Cualquiera que venga de una ciudad interior comprenderá el gustazo que eso supone. De una ciudad marítima quizá también pero al tenerlo más fácil no tanto. Al salir Fran disfrutó como un enano viendo a los críos jugando en la arena, las toallas al sol, su madre relajada, y por que no decirlo, algunas chicas e buen ver medio en pelotas.
-Aunque en Madrid hay piscinas, y paruqes acuáticos no se puede comparar. Cuando lleguen Cárol y Juan, espero que disfruten tanto como yo.
-Es que hijo, no es necesario tenerlo todo para estar a gusto. A veces cosas así de pequeñas son lo bueno.
-Y hay que saber apreciarlas. A ver esta noche como van las cosas.
-Oye, ¿qué hay del primo Mario? ¿No le invitaste?
-Sí, pero no viene.
-Bueno, tú disfruta. A ver qué haces esta noche.


Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
