Juan y el helado.
-Venga, Juan, vamos a hacer los ejercicios.
-No sé si podré, me ha dado una punzada.
Fran se sorprendió mucho al oír aquello.
-¿Cómo que tienes una punzada?
-Creo que he comido demasiado helado.
-¿Helado?. Pero si tú detestas el dulce.
-El helado no, me encanta. Y me ha sentado mal.
-Eso me suena a excusa.
-Ya ssabes que yo cumplo siempre con los ejercicios. Pero hoy no.
-Está bien, hoy no.
Pero media hora después Juan recapacitó:
-Oye que sí me veo en condiciones.
-Joder, ya había planificado otra cosa. En fin, vamos allá
Fran se volvió a calzar la ropa de deporte y en medio dijo Juan:
-Definitivamente no lo haremos.
-¡Coño, decídete, porque cada vez que me cambias el plan son diez minutos perdidos
-Es por culpa del helado.
-Y de la perdiz, que ya está mareada de pelotas.




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
