La Coctelera

Francisco Gordal

14 Octubre 2009

Robin Hood no existe.

Fran se dispuso a pagar su compra en aquel hipermercado cuando un grito de mujer lo sobresaltó. Quien así gritaba era la cajera. Él no había visto lo que la movió a tal grito, pero inmediatamente varios empleados del establecimiento rodearon a su compañera. Por lo visto, un tipo estaba apostado cerca de la caja esperando a que la chica abriese el cajón, y le había echado mano al fajo de billetes de 10 euros. Aunque lo persiguieron, el tipo ya debía andar lejos. Fran, que varias veces había visto los precios abusivos, y las alcaldadas de los responsables del hiper, hasta simpatizó en un primer momento con el ladrón. Pero poco después se dio cuenta de la verdad, de quien era el verdadero afectado por aquel hurto.

-¡Qué hijo de puta! -sollozó la cajera-. Ahora me van a faltar como 100 euros.

-Tranquila, las cámaras lo habrán grabado. No ha sido culpa tuya -la intentaban consolar sus compañeros.

-Pero eso da igual. Ya lo paso suficientemente mal para que encima me descuenten pasta.

De modo que una vez más, los auténticos ladrones salían indemnes. Aquel supuesto Robin Hood que nuestro héroe imaginó no había robado a los ricos, sino a una adolescente puteada por estos. Su jefe apareció:

-Hay que estar más atenta. Ha sido un error humano, pero los errores se pagan.

Semejante capullada fue demasiado para todos los que allí estaban. Un señor intentó razonar con él.

-No puede abusar así de esta pobre chica. ¿Le han robado la cartera y encima la va a penalizar?

-Me han robado a mí -respondió ese grandísimo hijo de perra-. Es lógico que no pueda pagarle igual

-Me da -dijo Fran-, que si ese tipo volviese usted huiría como una perra. Pero es muy valiente contra una adolescente ¿Sabe qué? Que se puede quedar todo lo que llevo. Paso de darle dinero a un ser como usted.

-Está en su derecho, pero piénselo cada vez que necesite algo.

-Lo que ahora necesito, lo que realmente me pide el cuerpo, es que vuelva el ladrón para ver como usted se mea encima.

En fin, que parece que Robin Hood no existe. Cuando alguien roba, está siempre haciendo daño, y por lo visto a quien no lo merece. Vale la pena recordarlo.

Tags: dia a dia

servido por javier-caspito 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

the-king-abandon

the-king-abandon dijo

Estas son las personas que hacen tan "buenas" a nuestra sociedad.
Un abrazo compañero.

15 Octubre 2009 | 12:33 PM

pemm

pemm dijo

Pues es asi de crudo...
Lastima coñe...!!!

21 Octubre 2009 | 01:49 AM

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Sobre mí

Éstas son las aventuras de un chico cualquiera de Madrid, que sigue fascinado por ciertas cosas hasta extremos casi enfermizos. Creo que mucha gente habrá vivido situaciones similares a las que afronta nuestro protagonista, un chico soñador de grandes mujeres Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime Y del oeste americano Y basaba su vida en tres preceptos
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