Doña Marta y su microcosmos.
Fran llamó a la puerta. No recibió respuesta. Volvió a intentarlo 2 minutos después. Volvió a buscar en su bolsillo a ver si por casualidad sí tenía llaves y no las había visto la primera vez. Y por último, bajó y le pidió al portero las de repuesto. Pero para su sorpresa, cuando entró, estaba Doña Marta Palacios sentada en la mesa oyendo la radio mientras leía un libro.
-¡Ah, hola, hijo! Ni te he oído.
-Ya, cuando te sientas ahí te creas tu microcosmos. Mira, todos lo hacemos cuando nos sentamos y nos relajamos, pero que no me hayas oído después de estar diez minutos llamando... Y por si fuera poco, no me hace gracia que estés oyendo precisamente a César Vidal.
-Hombre, mi microcosmos...
-Sí eso es. Los periódicos o un libro y programas de radio de esos que sólo te gustan a ti. Bueno, ¿qué tal hoy en el instituto?
Al nombrarle su trabajo, Doña marta se aceleró como sólo ella podía hacerlo:
-Pueshasidoundíamuyajetreadoporquemisalumnosestabanmuypendientesdelfútboly
unacompañeramíatieneasupadreenelhospitalyherintentadoiraverlaperonohellegado...
-Vale, vale mamá. Ponte a oír lo que quieras.
-NohijositengomuchasganasdecontareldíaquehetenidoycomentarlocontigoaunqueCésar
Vidalesúnico...
-Que sí, hombre que puedes oírlo. Ya vo que necesitas tu momento de relax.
-Perosiestoytranquilísimayestabadeseandohablarconalguien...
-Que te vuelvas a tu microcosmos y respires, mamá.






Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

jaimixx dijo
No se si es mejor éste o el de antes por las mañanas....
1 Febrero 2010 | 02:13 PM