Fran y Juan jugando a "mongo".
Después de un día bastante ajetreado, Fran cogió la cama con gusto. Pero al entrar en su cuarto, notó un olor a tabaco bastante fuerte. Sabía perfectamente a qué era debido, pero como si hubiese querido dejar su firma, Juan había abandonado allí un vaso lleno de ceniza.
-¡Joder, Juan! -dijo Fran-. Si fumas son tus pulmones, pero no dejes huellas en mi cuarto.
-Si no he fumado...
-Mira Juan. Vas dejando un rastro de todo lo que haces que no hay que ser un explorador apache par pillarte.

-Ése vaso llevaba allí desde...
-Juan, eres un tío muy listo. El comportamiento de niño de 8 años no te va. A juzgar por los restos de la mesa, en los últimos diez minutos te has comido un sandwich, te has bebido una coca-cola, y has leído un tebeo. Te lo repito, parece que quieres dejar constancia de todos tus pasos. Pero si tú vales muchísimo. Sabes de libros y tebeos más que nadie, te van a premiar en un concurso de literatura, me has ayudado a adelgazar 40 kg... No deberías comportarte así.
-Estoy bajo de moral y energías...
-Y loestarás más si no dejas de hacer idioteces.
-No, tú no me entiendes.
-¿Pues sabes que voy a hacer? Cada vez que te pille fumando, yo entenderé que tengo permiso para comerme un Bollycao.

-¡No! Has logrado adelgazar una barbaridad, y no estoy dispuesto a tirarlo por la borda.
-Mira, te has dejado la cajetilla abierta aquí. Voy a los chinos a por un Phoskitos. Aunque no me gusta el dulce. Mejor me comeré entero el paquete de jamón de la cocina.
-¡No lo hagas!
-Que sí, hombre. Así verás lo que se siente cuando tu hermano adulto se comporta como un niño ante una bolsa de caramelos.
Fran paró esta competición de mongolismo cuando se dio cuenta de que había ganado 4kg Juan puso el grito en el cielo.
-¡Coño, tú no eres como yo! Tú siempre has tenido sesos, úsalos.
-Túno eres peor que yo. Vamos a dejar de jodernos ambos.



Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
