Por que prefiero a los rojos.
Aquel sábado fue nuestro hombre a La feria del Libro de Madrid, junto a Doña Marta Palacios, su madre. Lo pasaron bastante bien y vieron varios libros de su interés, pero a Doña Marta le estremeció la caseta de cierta editorial políticamente tendenciosa. El chiringuito lleno de hoces, martillos, estrellas rojas, bustos de Lenin, etc era muy elocuente sobre lo que cabía encontrar allí: biografías de Stalin, Mao Tse-Tung, Trotsky y otros personajes similares, visiones muy parciales de las revoluciones rusa, cubana y sandinista, etc , aderezado por algún libro elogioso hacia indeseables similares de hoy en día, como Fidel Castro o Kim Jong-Il.
-¡Qué horror! ¿cómo hoy puede haber gente que escriba a favor de un tío como Kim Jong-Il, si ni deja a su selección nacional jugar amistosos por si desertan? -preguntó la muy anticomunista Doña Marta.
-Pues yo te diré que prefiero a éstos a otros indeseables del otro lado, mamá.
-No te pases, que no defiendo a Franco a a Hitler.
-Ni yo a Stalin o Ceaucescu, pero ¿como te lo diría?

Casualidades de la vida, justo al lado de la Editorial "rojilla", había una caseta adornada on panfletos contra el réimen cubano, y libros de disidentes, incluso de alguno ilustre y recomendable, como Guillermo Cabrera Infante. Doña Marta firmó un escito contra los indeseables caribeños, y preguntó al de la tienda.
-¿Cómo van esos periodistas de la huelga de hambre?
-Mal señora -dijo el dependiente con un acento cubano muy fuerte-. Y es que han pecado de ingenuos.
Al oír aquello, Fran se dio cuenta de que le iba a ilustrar lo que pretendía explicar a su madre antes de llegar a aquel tenderete.
-¿Qué quiere decir? -preguntó Doña Marta.
-Que el único camino es la lucha armada. Cubrir la isla con napalm si es necesario.
-Eso ya se intentó con el desembarco de Bahía de Cochinos y...
-Pero ese comunista de mierda de Kennedy los dejó vendidos. Suerte que lo mataron
Fran creyó que su madre ya entendía, pero ella intentó convencer dialécticamente al facha cubano de que ese no era el camino, y al final desistió.
-¡Que horror! Flaco favor hace a nuestra causa gente así -dijo Doña Marta horrorizada.
-¿Ves lo que te decía? Los rojos al menos se anuncian con su iconografía y su mercancía. Son unos cerdos, pero se les ve venir. Estos se esconden tras causas como la disidencia a Castro o tras gente de la valía de Guillermo Cabrera Infante para propagar su mierda, y te la meten doblada de forma sigilosa.




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
