Yo soy español, español, español.
Permítanme retroceder dos años en este blog, hasta lo que llamamos "El día del gran logro deportivo". Aquel día, entre la celebración y la alegría de todo el país de nuestro protagonista, Juan Gordal expuso un pero:
-No está mal, pero para una vez que ganamos algo, preferiría el Mundial a la Eurocopa.
-Estos tipos pueden ganarlo -respondió nuestro hombre.
-Han tardado 44 años en ganar un título, seamos realistas.
Lo cierto, es que la selección cambió de seleccionador, perdió algún jugador que había hecho un buen trabajo, ganó algún otro, pero la esencia de ese grupo aguantó hasta el Mundial. Este empezó con derrota, y cundió el desánimo. El seleccionador hizo cambios, fue cuestionado, algunos jugadores no llegaron en su mejor forma... Pero era un equipazo único que resistió todas las dificultades. Incluso la guerra sin sentido que le hacía una vieja gloria del fútbol mundial, hoy convertida en los patéticos restos de un yonqui.

Y el seleccionador siempre se salió con la suya, demostrando lo acertado de sus alineaciones y cambios. Y así, llegó a la final, donde tras un montón de entradas canallescas, hostias y una prórroga, ocurrió esto:
Fran rompió a llorar mientras lo veía con Carolina Gordal, Alvarito, Juan y Abadía. Echó de menos al Grelos y a Julián, que estaban en Tenerife. Y aunque se llevó la decepción de que el equipo no recogió el trofeo de manos de Mandela, uno de los hombres más admirados por nuestro héroe, el momento fue de una alegría inmensa:
-Te dije que podíamos, Juan. ¡Qué mal lo he pasado! Imagínate si llegamos a los penaltys con el mongolo ese bajo palos.
-Ese Iniesta es único.
-Claro que hay muchos muy buenos, pero yo creo que sobre todo, lo bueno es que ha sido un equipo unido y cohesionado, cosa que con las selecciones no es fácil.
-Eso se lo encontró hecho este seleccionador.
-Pero su mérito es también no haber tocado lo que funcionaba buscando su lucimiento personal. Ninguno lo ha hecho, y algunos son verdaderas figuras.
Pero como decía nuestro protagonista la estrella fue el equipo. Y todo el grupito del bar coreaba al unísono el grito nacional: Yo soy español, español, español.





Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
