¡Nunca más!
-Estaban buenas estas ostras, ¿eh? -dijo Fran a Juan Gordal.
-Pero que hayas pedido un Rioja de crianza para acompañar...
-Tranquilo que me siguen quedando 20 euros, que con tus 10 deberían ser suficientes.
Y es que nuestros dos protagonistas habían salido con intención de que Fran conociese el Belize, un curioso bar que había cerca de la Plaza de Oriente. Pero no tenían intención de gastar demasiado, y toda la noche llevaban recontando sus dineros y consumiciones. Lo cierto es que hasta llegar allí, el Mercado de San Miguel, donde los anuncios de ostras y vino habían llamado su atención lo habían pasado bastante bien sin gastar demasiado, gracias a las consumiciones gratuitas. Con este ánimo llegaron al citado bar:
-Lo regentan dos negros con rastas.
-Pero es igual que todos -dijo Fran-. Yo esperaba que tendrían alguna bebida más exótica.
Pero Fran se lo estaba pasando bien, y la suerte estaba de su lado: una chica le estaba hablando y siguiéndole el rollo. Esto le animo a pedir una segunda copa. Y al pagarla, el desastre.
-Pásame tus diez euros, Juan
-Pero si te los di para pagar las ostras.
-Joder, pues entonces vamos a dejar a deber una copa.
-Probaré con mi tarjeta.
Pero la tarjeta no iba. Y nuestros protagonistas se echaron las manos a la cabeza.
-¿Y ahora qué hacemos?
Por suerte, la chica les fió y fue amable, pero la pequeña bronca que les echó les hizo sentir mucho peor que si les hubiesen partido la cara.
-Joder, porque una chica te siga el rollo se te van todas las cuentas de la cabeza. ¡Debiendo en bares!
-Cállate, ya sé que es triste. Pero nunca me había ocurrido, y prometo que no me volverá a ocurrir.




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
