No hay mal que pòr bien no venga.
-Bueno, Cárol -dijo Fran al despedir a su hermana -. Ya sabes que el sábado te espero para la fiesta del Grelos.
-Sí, que se va a Londres con la Isabel.
-Espero que valga la pena -añadió Juan, también invitado a la misma.
Y el que el Grelos quería hacer una despedida grandiosa con todos sus conocidos. Viajaba a la Pérfida Albión con miedo y quería llevarse un buen recuerdo de su último día en la ciudad. Fran llevaría a sus hermanos, Julián buscaría el lugar, saldrían a gusto del Grelos...
-Habrá que guardar el dinero hasta ese día, ¿no? -preguntó Juan.

-Pues sí. A menos que quieras volver a las 11 de la noche a casa.
-¡Me cago en la leche! Y yo que quería una camiseta...
-Bueno, todos tendremos que hacer sacrificios.
Así pasó una semana en la austeridad más absoluta, y el sábado, Fran se levantó con un catarro, pero dispuesto a salir.
-Hoy es el día, Juan.
-Más vale que valga la pena.
Según iba pasando el día, lo cierto es que Fran se iba sintiendo peor. Y al mediodía, el Grelos llamó:
-Oye, que mi hermana me sacó ayer, y no voy a salir hoy.
-¡La gmadre que te parió! -respondió Fran con su gripe-. ¿Sabes la ngsemana que he basado?
-Bueno, el viernes lo hacemos. Lo siento.
Fran explicó la situación a sus hermanos.
-Bueno, así tú te curas el catarro, y yo me compro la camiseta -dijo Juan
-Si gno hay bal gue bor bien gno venga.




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
